Tinder no me ofrece más perfiles

Tinder no me ofrece más perfiles. Eso me genera ciertas dudas sobre el funcionamiento de la famosa aplicación de citas. Tengo puesto en ajustes los rangos de edad más amplios, desde 18 a +55 y hasta 40 kms de alcance. Es decir, debería haber miles y miles y miles de perfiles de chicas/mujeres. Sin embargo, tras pasar unos 20, me sale lo siguiente:

Esto da una mayor sensación de inseguridad a la hora de pagar por Tinder Gold. Si a las primeras de cambio me quedo sin perfiles con los que interactuar, mal asunto. Quizás se trate de una invitación tácita para pagar y poder explorar otras regiones del mundo. El techo máximo de kms de alcance es de 160. Yo estoy en Madrid, así que ni siquiera llego a ciudades cercanas como Zaragoza o Valencia.

Es evidente que me interesa conocer chicas/mujeres de otros países. Pero no me gustaría sentirme empujado a ello. Solo en el área metropolitana de Madrid hay 6 millones de personas. Supongamos que la mitad son mujeres. De ahí, entre 18 y 99 puede haber 2 millones largos de chicas/mujeres. Muchas estarán casadas o con novio, y otras vendrán del extranjero a pasar unos días. Debería haber unas cuantas decenas de miles de perfiles solo en esta zona y con esos rangos de edad.

Me mosqueo. Sigo pensando si pagar o no. Quizás me lance, quizás no. De momento voy a seguir intentando averiguar quién le dio like a mi perfil hace ya unos días.

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El último like en Tinder quería encontrar a su media naranja

Resulta que el último like en Tinder quería encontrar a su media naranja. Y obviamente he tenido que darle a la X de “No, gracias”. Siguiendo el post anterior, donde comentaba que Tinder apesta a bots, he llegado hasta el perfil de la mujer (ya en la cuarentena) que había sentido atracción hacia mí. Evidentemente no voy a dar datos de su perfil. Y mucho menos voy a poner su foto. Sí comento su edad y su deseo de encontrar lo que ella considera la felicidad.

¿Y qué ha pasado después? Que había otro like en cola. ¡Será posible! Y no doy con la chica en cuestión, porque aparentemente tiene gafas de sol, pero nada. Y me pico y sigo buscando pero no doy con ella. Y me pico y pienso si debo pagar por usar Tinder Gold. Al final creo que terminaré por morder el anzuelo y pagaré. Pero tengo claro que dejaré mis impresiones en este antiguo blog.

Por el momento trataré de ir dando al NO a todas hasta que vea un perfil parecido a la imagen pixelada del like. El caso es que también parece estar abrazando algo, posiblemente un perro, y parece estar en una playa. Entretenido es, de eso no cabe duda.

De todas formas, aclararé una última cosa. Si termino pasándome al Gold será por la posibilidad de eliminar el límite geográfico. Tengo en mente viajar el año que viene y creo que puede ser una gran idea. Siempre y cuando no me encuentre todo bots.

Tinder apesta a bots, no conviene pagar por la versión Gold

Pues sí, Tinder apesta a bots y creo que no conviene pagar por la versión Gold. Es posible que otros usuarios de la famosa red social para ligar opinen otra cosa. Yo respeto eso, pero quiero dar a conocer mi experiencia. He aprovechado también para leer en internet lo que otras personas han vivido. Y también he podido hablar con amigos que usan o han usado Tinder. Y sinceramente, creo que algo huele mal.

Yo me di de alta en Tinder en noviembre de 2016. Entonces adquirí mi actual teléfono, un iPhone 7, con capacidad suficiente para todo tipo de aplicaciones. Decidí usar una famosa aplicación de citas para conocer chicas de Madrid y alrededores. Puse mis fotos, las mejores que pude (no soy Brad Pitt), y escribí una descripción sencilla pero clara.

Durante todo este tiempo, hasta hace mes y medio, solo coincidí con 2 chicas (likes recíprocos, por así decirlo). Una no llegó a escribir nada, y la otra me dio miedo desde el principio. Decía en su descripción que no quería “chicos con mochilas emocionales”. Me habría gustado saber el tamaño de la suya, pero fue una coincidencia breve. Hablamos un poco sobre Tinder, la dificultad de establecer conexiones. Y me vino a decir algo así como que mi perfil era muy flojo. Hoy le encuentro un sentido a aquella extraña conversación.

¿Qué cambió hace mes y medio? No estoy muy seguro, la verdad. Quizás fue el hecho de percibir un detalle del que no me había dado cuenta hasta ese momento. De repente pensé que la imagen de los likes, me gusta o como sea, es una imagen muy pixelada del perfil de la persona que ha dado al corazón verde. Y probé a ver si era capaz de encontrar dichos perfiles a ojo.

Y fui capaz, jajaja. Vaya que si fui capaz. Acertaba sin problemas. Ahí llegó la primera conexión y los primeros mensajes. Una chica que solo mostraba su espalda. Todo muy cordial y educado al principio. Luego, la chica desapareció. No creo que yo dijera nada inapropiado, pero lo acepté y seguí probando suerte.

¡Bingo! Segunda conexión en poco tiempo. Una chica de 37 años de Madrid. Todo muy bien, mucho jajaja, mucho jijiji y todo fluyendo. Sin que yo dijera nada inapropiado, desapareció. Eso ya empezaba a mosquear. Al poco, una nueva conexión, esta vez una chica de 40 años de Madrid, doctora especializada en oncología. Igual que la anterior, todo muy bien. Mucho jajaja, mucho jijiji y todo fluyendo. De repente, deja de escribir. Claro, cuando son varios casos todos similares, uno se da cuenta de que las casualidades NO existen.

Seguí probando y de repente veo que una chica a la que di yo like, acepta. De Madrid, 44 años y con una bonita foto en su perfil. Saludo educadamente y me responde educadamente pero me dice que es muy bajita, que mide 1.65. Bueno, no veo yo el problema. En mi perfil tengo puesto que mido 1.90, tengo las piernas largas pero no es relevante. Cortésmente le digo que la diferencia de altura no es problema, que es mejor una buena conversación. Deja de escribir y a los dos días deshace el match.

Pues qué queréis que os diga, pero apesta a MIERDA de la gorda. El análisis lo hago no solo por esto y por mi no creencia en las casualidades. Resulta que hace 2 años estuve dado de alta en el servicio de pago de Meetic durante un mes. Yo usaba el servicio gratuito pero por mi cumpleaños me ofrecieron un mes con todos los servicios. Acepté y me puse a probar. Contacté con algunas chicas/mujeres. Y había algo raro. El comportamiento era, a grosso modo, muy parecido al de las chicas/mujeres de Tinder. La única gran diferencia es que las de Meetic parecían alanfabetas.

A mí me gusta escribir bien y me gusta que me escriban bien. Puedo aceptar alguna falta de ortografía. Pero una cosa es eso y otra que una chica supuestamente española escriba como si hubiese nacido en la zona más profunda de África y hubiese llegado a España hace 2 meses. Eso sí, como decía, al poco de haber empezado a escribir, desaparecían. Curioso, sin duda. ¿Casualidad? Me temo que no.

¿Son bots? Yo tengo pocas dudas, creo que lo son. ¿Qué gana Tinder usando bots? Que la gente pague por la versión Gold. Actualmente, un mes cuesta 32.99 euros. Cuantos más meses, menos cuesta la mensualidad pero más pagamos en conjunto. La versión Gold nos permite, entre otras cosas, saber quién da LIKE en nuestro perfil. No hay que dejarse la vista para intuir quién puede ser esa persona. Nos permite aparecer primeros en las búsquedas, podremos conocer gente de todo el mundo, etc. Ahora bien, ¿cuántos perfiles reales hay?

Ya para terminar, comentaré un caso verdaderamente llamativo. Había una página, parece ser que ya no existe, que se llamaba Model Meet. Ya os podéis hacer a la idea qué iba. Tú, simple y vulgar mortal, ibas a conocer “modelos” buenorras que se morían por conocer gente con “corazón” que las apreciara más allá de su “físico”. Como reclamo no está mal, ¿verdad? Pero seamos sinceros, eso solo sucede en sueños. Yo me di de alta, sentía curiosidad. ¿Y qué sucedió? A los pocos días tenía unos 30 mensajes de diferentes “modelos” buenorras que se morían por conocerme. A ver, no soy Quasimodo pero tampoco soy Brad Pitt.

Las modelos se juntan con gente bien: futbolistas famosos, actores famosos, deportistas famosos, etc. Yo no tengo ninguna de esas cualidades. Soy una persona normal y corriente. Así que me puse a averiguar. El dueño del sitio aseguraba que eran modelos reales. Los que habían pagado aseguraban que era una estafa, que las chicas no existían. Siempre tenían tendencia a desaparecer, incluso algunas en el último momento: antes de la primera cita.

Yo no tengo problema en pagar por algo. Pago por mi teléfono, mi coche, mi internet. Pero si pago por algo, quiero que ese algo sea bueno, con una calidad que se corresponda a lo que he pagado. Si pago 730 euros por un iPhone 7, quiero un iPhone 7, no un Nokia 3310. Si pago 120 euros al mes por fibra óptica, televisión y telefonía móvil, no quiero ADSL, 3 canales de tv y llamadas limitadas. Luego, si pago 33 euros por conocer gente en Tinder, quiero conocer gente real, no perfiles falsos o bots.

HelloTalk: Viviana, corta de altura y de vistas

Segunda entrada del día y segunda entrada referente a HelloTalk. Pensé que ya había hablado de este caso pero he visto que no, y merece la pena rescatarlo aunque sea un año después. Para los que hayan leído la entrada anterior, esta aplicación para teléfonos móviles permite conocer gente de todo el mundo para practicar y mejorar idiomas, pero también sirve para hacer nuevas amistades.

En este caso, se trata de Viviana, una chica colombiana de pequeña estatura y, por lo visto, también pequeña de mente. Lo más curioso de este tipo de amistades, porque teníamos una verdadera amistad, es que uno siente que tiene buena química con esa persona y que, al final, por una falta grave de control sentimental, todo se echa a perder. En algunos casos, es un problema de deficiencia mental y de no saber tratar a la gente de manera adecuada (caso de Gabriela), pero en otros es un tema puramente sentimental.

Vayamos al caso que nos atañe. Tras varios meses hablando con esta chica, tanto por la aplicación como por Whatsapp, estando unidos en Facebook y en Instagram, teniendo conversaciones de voz prácticamente a diario (desde su casa y desde su trabajo), un buen día todo empezó a cambiar. Sin comerlo ni beberlo, en septiembre de 2016 empezó a no escribir, y mucho menos hablamos de llamadas. Yo pensé que era extraño, y que quizás le había pasado algo porque vivía en Bogotá y quizás alguien le había robado su preciado iPhone 6 (ya me contó algún caso de algún conocido que había sufrido un percance de ese tipo).

Pasaron como dos semanas y obtuve de nuevo respuestas. Pero no me gustaron. Había decidido que tenía que alejarse de mí porque sus sentimientos bla bla bla, y no quería enamorarse ble ble ble. Ya sabéis, las típicas gilipolleces de alguien que se deja llevar por sus sentimientos y empieza a confundir cosas. A partir de ahí, todo fue de culo y cuesta abajo. Un día descubrí que ya no me seguía en Instagram (la excusa fue más propia de un niño de 4 años que acaba de pintar las paredes de casa con pintalabios), luego siguió agrandando los tiempos de respuesta y finalmente ni escribía.

Yo opté por terminar una amistad que, de verdad, prometía muchas cosas bonitas. Incluso habíamos hablado de la posibilidad de hacer juntos un viaje por Europa, ya que ella estaba ahorrando para venir aquí, pero el amor… jajaja. Hay que ser imbécil para creer en esas cosas, y más a determinadas edades.

Finalmente la bloqueé en Instagram, Facebook y Whatsapp y dejé de lado a alguien con quien me había llevado súper bien pero que había confundido velocidad con tocino. Ojalá Dios vuelva a repartir cerebros, hacen mucha falta.

HelloTalk: Miriam, una persona mononeuronal

La vida te da sorpresas, dice la canción. Y vaya que si es así, no para. De un día para otro, una situación aparentemente agradable y apacible se torna en repulsiva y penosa. Lo peor del tema es que no es la primera vez que me pasa y deduzco que no será la última.

Resulta que hay una aplicación para teléfonos móviles que se llama HelloTalk cuya finalidad primordial es permitir a la gente practicar y mejorar el uso de sus idiomas, ya sean los nativos, ya sean los que están aprendiendo. Pero como todos sabemos, al final se trata de una aplicación en la que es posible hablar e interactuar con otras personas de cualquier parte del mundo. ¿Eso qué implica? Que se pueden forjar amistades. ¿Es fácil? Depende de la capacidad neuronal de cada uno.

Vaya por delante que HelloTalk es un campo de nabos, como tantos otros sitios de internet. Y por campo de nabos entiendo que se trata de un lugar lleno de hombres cuyo nivel de testosterona les impide pensar en otra cosa que no sea meterla en caliente (perdón por lo vulgar de la expresión). Así que, de entrada, resulta difícil encontrar otra cosa que no sea un hombre salido que, con el pretexto de mejorar un idioma, anda buscando cosas más “jugosas”.

Sin embargo, es posible encontrar gente agradable. Y como es normal, un chico busca chicas y una chica busca chicos, aunque las chicas suelen ser más abiertas para esas cosas. El caso es que, después de la discusión con el anarquista estadounidense, conocí a una chica del sur de España (tampoco quiero dar excesivos datos) más joven que yo y que le gustó lo que yo había respondido al susodicho anarquista. Empezamos a hablar a través de la aplicación y todo era agradable, ameno, gracioso, entretenido… había armonía entre ambos, y eso es de agradecer.

Esto fue hace bien poco, está claro. Hoy es jueves, ¿verdad? El pasado martes tuvimos una conversación que se alargó hasta las 3:30 de la madrugada, y es que hasta tal punto llegaba esa armonía de la que hablaba antes. De hecho, me dio su número de teléfono para poder seguir hablando por Whatsapp, pero algo había sucedido que me puso en alerta.

Vayamos por partes. Una chica de 23 años que dice tener novio pero que no es feliz con él y que cuando están juntos no hacen cosas de novios, mal asunto. Una chica que dice que se siente feliz cuando habla conmigo, muy mal asunto. Una chica que me dice que quiere tener una pareja que le haga feliz cuando ya tiene novio, fatal asunto. Una chica que quiere saber si yo quiero tener pareja o no, y que a pesar de que yo le digo que no, me insiste en que (yo) debería tenerla (pareja), espantoso asunto.

El caso es que durante la conversación del pasado martes, ella me volvió a insinuar que yo debería tener pareja (obviamente ella sería la agraciada, o no tanto, jajaja). Y yo volví a insistir en que no, gracias, que soltero vivo mucho mejor porque tengo menos problemas que la gente que tiene pareja. Todo quedó bien, o eso creía yo, iluso. Porque el miércoles, es decir, ayer, es decir, al día siguiente de haber tenido una larga y agradable conversación, todo cambió en apenas 1 minuto. Un jodido y miserable minuto. Cuento y luego opino.

Le escribo por Whatsapp, me responde y vuelve a salir con el tema de la pareja, que si he cambiado de opinión. Claro, yo alucino, porque si el martes le he dicho mi opinión, ¿por qué demonios iba a ser diferente al día siguiente? Le digo que no, viva la soltería, y me suelta en una nota de voz algo así como que ella no quiere perder su tiempo (alucino pepinillos) y que si ella quiere tener pareja (que ya tiene) y yo no, pues mejor no seguir adelante. Y eso de que yo no quiero tener la pareja lo tenía meridianamente claro desde antes. Entonces, ¿qué pasó? ¿Qué no quedó claro? ¿Me expresé mal? ¿Es posible que “no quier tener pareja” signifique algo diferente en otras partes de España? Repito, 45 segundos de nota de voz para cargarse las horas y horas y horas de conversaciones de días anteriores. La gente es muy miserable.

¿Mi opinión? Cree el ladrón que todos son de su condición. Claro, una chica que tiene novio desde hace un tiempo y confiesa abiertamente que no es feliz y que no hacen cosas de novios cuando están juntos, poco le importa traicionar las cosas que cree o que quiere y piensa que lo demás somos igual de ruines, pero no es así. Cuando yo digo X, es X. Y si el día de mañana cambio a Z, será porque yo quiero cambiar a Z y lo haré de manera coherente y argumentada, no porque me da la gana. Imaginad lo que puede ser una relación de pareja con alguien así… para pegarse un tiro en la boca, y si da tiempo dos tiros, para asegurarse.

De repente, y en menos de 5 minutos, algo que parecía ser una bonita relación de amistad se termina convirtiendo en una miserable mierda porque una chica quiere que seamos pareja, JODER. Y como yo no quiero, pues todo se va a tomar por culo. Y yo no engaño a nadie, desde el principio dejo claro que no busco pareja ni amor ni chorradas de esas. Pues así, ser una persona graciosa, abierta, simpática y educada me genera estos problemas. Mierda de gente.

Ah, que no se me olvide. Me dijo que yo no sé lo que quiero, jajaja. Yo SI sé lo que quiero: quiero ser soltero. Ella sí que no sabe lo que quiere, que tiene pareja y es una infeliz. De buena me he librado, hay que joderse.

Mensaje de Whatsapp: No se pudo conectar. Por favor, vuelve a intentarlo más tarde

Hoy me he encontrado con uno de esos mensajes sin sentido de una aplicación famosa. En este caso, ha sido Whatsapp quien, al intentar volver a poner en funcionamiento un número de teléfono que ya había usado anteriormente en una tablet de Samsung, me ha dado ese mensaje de error: No se pudo conectar. Por favor, vuelve a intentarlo más tarde.

Lo primero que hace uno es buscar en Google las posibles soluciones al problema, algunas de lo más variopintas, como cambiar la configuración horaria del aparato o incluso la geográfica. Sin embargo, al final he dado con una solución tremendamente más sencilla al problema.

He ido a Ajustes/Aplicaciones y ahí he seleccionado Whatsapp. He borrado los datos, he vuelto a entrar en la aplicación y ya no he tenido problemas. He verificado el número, he puesto un nombre y al dar a siguiente ya no aparecía el mensaje de error.

Hablar con un anarquista, hablar con una pared

No sé si la “conversación” que tuve ayer fue la primera con un anarquista o no, posiblemente no pero sí creo que fue la primera vez que tuve constancia de que la otra persona lo era. Así, de primeras, no sé si se entiende por dónde voy.

Hay una aplicación para teléfonos móviles llamada HelloTalk que permite a la gente conocer personas con las que poder practicar otros idiomas. Existe, dentro de la misma, una especie de muro que llaman “Momentos” en la que la gente puede preguntar cosas, expresar opiniones, poner fotos y demás. Suelo entrar todos los días por curiosidad, a ver si alguien tiene algo interesante que decir o si necesitan ayuda con algo en español.

Últimamente está muy candente, como no podía ser de otra forma, el tema de Cataluña. Además de darme cuenta de la gran ignorancia de la gente sobre el tema, tanto los de dentro como los de fuera, me llama la atención lo rápido que disparan algunos sobre temas tan complejos.

El caso es que un chico de Estados Unidos, cuyo perfil no visité hasta pasados unos cuantos mensajes de réplica, acusó en ese muro a la policía nacional española de fascista. Algunas personas trataban de explicar lo que había sucedido, y él seguía erre que erre con su tontería. Y yo, que ando quemado con el tema, entré al trapo y le dije que nuestra policía no es fascista sino que cumple órdenes e intenta evitar que se comentan actos ilegales. Entonces él me dijo que en EEUU la policía también es fascista y que él sabía mucho del tema (ya ahí me empezó a subir la temperatura).

Le dije que la Gestapo o las SS eran verdaderos sistemas policiales fascistas que durante la Segunda Guerra Mundial se dedicaban a asesinar judíos, homosexuales, eslavos o gitanos, entre muchos otros, y que lo que había sucedido en Cataluña no tenía nada que ver con el tema. E insistió en que la gente de Alemania pensaría que tanto la Gestapo como las SS hacían bien su trabajo. Y ahí exploté, porque uno puede opinar erradamente y otra cosa es decir estupideces sin tener conocimiento de causa de la situación política actual de un país que le queda muy lejos y menos aún de la situación de un país que le queda aún más lejos tanto en la distancia como en el tiempo (me refiero a la Alemania del III Reich).

Entré por curiosidad en su perfil y ahí se me desvelaron dos cosas: hablaba español (la conversación estaba teniendo lugar en inglés, peor para mí) y se confesaba anarquista. Y ahí di el siguiente paso y empecé a decir las cosas por su nombre, llamándole ignorante y ofreciéndole irse a vivir a un país como Qatar a decir que su gobierno es fascista o que su policía es fascista, porque seguramente le colgarían de una grúa a los dos días de hacer semejantes declaraciones. Y es que el muy patán puede opinar en HelloTalk gracias a que su país, con mejores o peores taras democráticas, le permite decir barbaridades sin que ello le lleve al talego al día siguiente. Él no respeta las leyes, es anarquista, pero gracias a ellas y a un Estado de Derecho puede fardar de su ignorancia por el mundo. Seguí así un buen rato pero vi que el muy cobarde ya no dijo nada más, así que paré.

Luego, una chica española respondió a un chico mexicano que preguntaba por el mismo asunto, y venía a decir que si Mariano Rajoy hiciese el referéndum legal… ¡otra ignorante! Le expliqué, muy gentilmente, que el presidente del gobierno no era quien había hecho que el referéndum fuese ilegal, sino que había sido nuestro Tribunal Constitucional, porque no se puede convocar un referéndum sobre la destrucción de España cuando nuestra propia Constitución, nuestra máxima ley, habla de la indivisibilidad del territorio español. Tampoco respondió. Otra ignorante más, y así tantas y tantas otras personas.

Imagino que el “amigo” anarquista estaría encantado de ponerse delante de Policía Nacional y Guardia Civil para defender a sus amigos independentistas, pero si en ese momento hubiese un chiflado gritando “Alá es grande” con una mochila en la mano, ¿debajo de las faldas de quién se refugiaría? Malditos ignorantes…