La insoportable estupidez del ser…

Modificando un poco el título del libro de Milan Kundera, “La insoportable levedad del ser”, voy a intentar escribir un asunto sobre lo que yo considero que es el problema más grave de la sociedad actual. Hablo, ni más ni menos, que de la estupidez mental de los miembros que componen la actual sociedad.
Es una desgracia comprobar que cada día estamos más rodeados por estos individuos (e individuas, que dirían algunos… y algunas), que a las personas que vamos a contracorriente se nos mira con incredulidad, sorpresa y puede que hasta desprecio. Nuestras opiniones o nuestra forma de vivir o de ver y entender la vida son repudiadas y se consideran más propias de herejes, extraterrestres o de personas con graves transtornos mentales. No solo no se nos comprende o respeta, sino más bien todo lo contrario. Ejemplos hay para dar y tomar, y no me gustaría que esta entrada resultase ser más larga que mi biografía, así que iremos por partes.
Hay un refrán que me gusta mucho y que, por desgracia, cada vez se puede aplicar con más frecuencia. Dice lo siguiente: “Dios los cría y ellos se juntan”. Claro, si Dios juntase a todos los estúpidos que pueblan el planeta, se perdería la órbita actual y terminaríamos lejos, muy lejos del Sol. Por suerte, Dios está del lado de la humanidad “rara” y prefiere que los estúpidos se junten pero en grupos. No obstante, recalcaba antes lo preocupante del asunto, pues cada vez más esta clase de gente nos rodea, nos acorrala y nos hace sentir mal, como bichos raros. No hemos llegado al grado de no poder expresar nuestras opiniones, algo propio del fascismo o del comunismo, pero parece ser que es mejor si nos callamos y no decimos lo que realmente pensamos sobre ciertas cosas o guardamos silencio sobre las cosas que hacemos o dejamos de hacer. Yo he dicho, en más de una ocasión, que soy abstemio confeso. Eso quiere decir que no bebo bebidas alcohólicas, cosa que es verdad porque en el “mejor” de los casos, bebo una pequeña cantidad cada 6 meses o un año. Habrase visto semejante cosa… un tío que con 29 años nunca se ha cogido un pedo porque no bebe alcohol… ¡¡Qué tío tan raro!! Si a eso le añadimos que nunca he fumado y que nunca me he drogado, soy el prototipo de chico aburrido, ¿verdad? Pero claro, si mi alternativa a ser un chico aburrido es ser un alcohólico perdido, un fumador empedernido o el bufón de la corte, prefiero quedarme como estoy. Y es que ya lo decía María Isabel: “antes muerto que sencillo”.
Debo confesar que yo he sufrido varios puntos de inflexión a lo largo de mi vida acerca de cómo ver las cosas, de cómo valorarlas. Quizás antes era más ingenuo, me dejaba llevar o arrastrar, era más débil (de cabeza) y eso me provocó muchos problemas. A medida que han ido pasado los años, he ido madurando (afortunadamente) y ahora tengo las cosas bastante claras. Por ejemplo, un punto de inflexión me lo provocó estudiar Derecho. No por el hecho de estudiar Derecho, que es una carrera de mierda, bastante asquerosa y que solo se puede hacer por verdadera afición, sino porque a mí me engañaron para hacerla y me obligaron a terminarla. Supuso perder 8 años de mi vida haciendo algo que me desagradaba profundamente, es algo que he llegado a odiar demasiado, tanto el Derecho como el haber perdido tanto tiempo haciendo algo que no me va a servir para nada. Sin embargo, haber estado en esa situación me ha servido para aprender a decir no, me ha servido para enfrentarme a mis padres con más decisión, me ha servido para terminar estudiando algo que me ha gustado y que ahora me permite tener un trabajo. Puedo asegurar que después de 8 años asqueado en esa situación, el que una persona sobrada de genes de la estupidez me pueda decir algo no me afecta. Otro punto de inflexión lo tuve con mi ex novia. Una historia que podría dar para un libro de 400 páginas sin problemas, pero que todavía no estoy decidido a escribir. Cómo expresar lo que esa relación me provocó… Es realmente complicado, la verdad. Digamos que antes de eso, yo pensaba que la gente era buena, sincera, humilde, etc. De hecho, creía que el matrimonio era la mejor forma de concretar el amor de una pareja. Ahora no puedo ver las cosas de una forma más opuesta, porque creo que el matrimonio es una mierda, que el mundo está lleno de sanguijuelas dispuestas a chuparte la sangre hasta la última gota, que la gente nunca va a mirar más allá de sus propios intereses, que tú no eres más que un objeto al que usar cuando sea necesario… A partir de ese segundo punto de inflexión, me he vuelto necesariamente desconfiado, creo en el refrán que dice “piensa mal y acertarás” (y seguro que aciertas, sin duda), soy una persona rencorosa y hasta cierto punto vengativa, no perdono que alguien me haga daño, etc. Hay mucha gente que cree que puede hacer lo que le dé la gana sin que haya repercusiones de ningún tipo, pero yo no tolero a ese tipo de gente, y creo que quien la hace, la paga. Creo en la justicia divina, creo que Dios termina colocando a cada uno en su sitio, pero si Él no puede hacerlo, yo aplicaré mi propia justicia con las personas que me hacen daño. Sé que tendré la oportunidad de ser justo con los demás, de aplicar a la gente el mismo trato que he recibido de ellos, y ese día creo que está cerca. Y ese día, yo voy a disfrutar un montón. Voy a sacar toda la mierda que la gente lleva dentro y eso me servirá, por lo menos, para desquitarme. Si, además de eso, consigo que esa persona reaccione y vea las cosas de otro modo, será mejor aún. Debo aclarar que no voy a hacer nada que no me hayan hecho antes, es decir, aplicaré la ley del talión: “ojo por ojo, diente por diente”. Si tú me lo has hecho antes, ¿te va a molestar que lo haga yo contigo? Eso parecería un tanto incongruente, ¿no? Parece un poco… estúpido, ¿verdad?

One thought on “La insoportable estupidez del ser…

  1. bludy 14 octubre, 2006 / 19:37

    La historia que cada uno vive define como será al largo de la vida. Según las experiéncias vividas, "se és". Estoy de acuerdo contigo en el hecho de que me he dado cuenta que el mundo está lleno de estúpidos y gente que quiere pegarse a tí, como si de garrapatas a los perros se tratara, para sacarte hasta el último sorbo de vida, de sangre. Ya se sabe, en la cadena alimentária hay muchos de eso, y nosotros, "los pocos que quedamos" debemos tratar de subsistir, sonsacándonos paparras de nuestro alrededor, saltando baches y…en fín que la vida es así, pero yo intentaré siempre ser tan buena con los que considero amigos, y más aun con mis enemigos (que por suerte mía, son pocos), ya que eso…se que les dolerá aun mas.Estoy deacuerdo con tu metodo de "ojo por ojo" y ya puestos… " la venganza…sirvela en frío", okey? Te digo yo que entonces si que van a aprender a tratar a la gente como se debe, como personas. Besos. Nos vemos pronto ya por Madrid.

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