Culturas milenarias, crímenes humanitarios.

El otro día, aburrido como estaba en mi casa, me puse a zappear un poco en la tele, a ver si había algo interesante para ver. Como no podía ser de otra forma, La 2 estaba emitiendo lo más aceptable de todos los canales que emiten en analógico. Se trataba de un documental sobre los problemas que viven países como Pakistán, India y China por la escasez de mujeres, analizando los motivos que, durante las últimas décadas, han llevado a estos 3 países a dejar sin mujer a millones de hombres. El problema, a simple vista, puede parecer poca cosa, pero debemos pensar que, solo en China, en los próximos 10 años, la población de hombres que no tendrán una pareja alcanzará la cifra de 50 millones.
El primer país por donde transcurre el documental es Pakistán, en cuya ciudad más poblada, Karachi, con más de 13 millones de habitantes, son abandonadas miles de niñas o bebés (en la mayoría de los casos, también niñas) en las calles, parques o en las muchas obras que hay en la ciudad. ¿El motivo? Podríamos pensar que, como sucede en algunos países “desarrollados”, como España, estos abandonos son fruto de los problemas económicos presentes de las familias, pero desgraciadamente, en la mayoría de los casos no es así. Por verlo de un modo sencillo, en un país como Pakistán, las niñas son un lastre para los padres porque, el día que tengan que casarse, tendrán que pagar la dote a la familia del chico, algo inasumible para muchas familias. Además, las niñas no pueden empezar a trabajar siendo jóvenes, sino que solo sirven para ser madres y poco más. Es decir, se trata de una sociedad exageradamente machista, donde las mujeres no tienen prácticamente derechos y donde se les niega el más fundamental de los derechos: el derecho a la vida. Es decir, se considera que son un problema económico para el futuro. Abdul Sattar Edhi fundó en 1951 la Fundación Edhi, una fundación que se encarga de recoger de la calle a todos los niños (insisto, en el 90% de los casos se trata de niñas) de las calles de Karachi, labor desempeñada actualmente por su hijo, Faisal, y su mujer, Bilquis. En el repotaje se podía ver a Faisal acudiendo en una ambulancia algo antigua a una de las pobladas calles de la ciudad porque había recibido el aviso, por parte de unos policías, del hallazgo de un recién nacido, al parecer, muerto. Al llegar allí, envuelto en un trozo de tela blanco, estaba el cuerpo sin vida de una recién nacida, abandonada por la madre al poco de haber nacido. Faisal recogió el cuerpo y lo llevó al edificio desde el que trabaja en la Fundación. Una vez allí, un par de señores mayores que trabajaban para la Fundación, lavaron el cuerpo del bebé y lo depositaron en una sala donde había más cuerpos como el encontrado. En un momento posterior, se podía ver a Faisal acudiendo a otra llamada, ya de noche, porque habían encontrado a una niña de un año, más o menos, que había sido encontrada, abandonada, en unos arbustos. La niña que encontró Faisal es esta, una pequeña asustada y desnutrida, abandonada por sus padres por el hecho de ser mujer. En esos momentos uno se pregunta si realmente tiene problemas en la vida o no. Creo que tenemos demasiadas cosas y no somos capaces de valorarlas.
El segundo país en el que se centra el documental es la India, el segundo país más poblado del planeta, solo por detrás de China. Allí, al ser un país con algo más de poder adquisitivo que Pakistán, y posiblemente con gente más formada (es decir, médicos), el infanticidio de Pakistán se aumentado por el feticidio. Los datos que daban eran bien claros: más de 22.000 clínicas en todo el país donde se realizaban ecografías para averiguar el sexo del feto. En caso de ser niña, por 500 rupias (unos 9 euros) se practicaba el aborto de forma ilegal (es un delito contemplado en las leyes de la India, con pena de cárcel tanto para la madre como para el médico que practica el aborto). En algunas clínicas, el lema usado para atraer a las mujeres era: “gastas 500 rupias hoy, te ahorras 50.000 mañana”. Es decir, te haces la ecografía hoy, y si es niña, abortas gastándote 500 rupias, de forma que te ahorras 50.000 rupias de la futura dote (porque es el problema básico). En esa parte del documental, entrevistaron a una socióloga de la India cuya misión principal es cambiar ese pensamiento entre las… ¡¡suegras!! Parece ser que, en esa sociedad tan feudal y machista, son las madres de los maridos quienes deciden el futuro del feto. Lo normal es que, si se trata de una niña, haya aborto. En caso contrario, no hay problema porque un chico garantiza trabajo desde joven y no pagar la dote en caso de matrimonio. Pero, si no hay mujeres, ¿con quién se casará el niño? Con nadie. De hecho, para entender la gravedad del asunto, en el documental acudían a una clínica legal especializada en la realización de ecografías en la que el médico decía que él, personalmente, se negaba a decir el sexo del bebé a la suegra, tan solo a la madre, para que fuera ella la que decidiera sobre el futuro del bebé. Si la suegra se enteraba de que era niña, lo más probable es que llevara a la nuera a una clínica ilegal para que le practicaran el aborto. Prosigue el documental viajando a uno de los muchos pueblos de la India en los que abundan los hombres y escasean las mujeres. Visitan la casa de un padre de familia con 5 hijos, de los cuales solo uno está casado y tiene, cómo no, un hijo. Los 4 hermanos, y ahí empieza lo triste y preocupante, no solo no están casados, sino que en su pueblo y en los pueblos de los alrededores no hay mujeres con las que casarse y tener una familia. De ese pueblo viajamos a otro pueblo, en la región “rica” de Panjab, al norte del país, donde muchas mujeres abortan fetos de niñas por varias razones: el ya comentado problema de la dote, por obligación familiar y, lo más triste, por posibles malos tratos del marido. Resulta que, oh, angelitos ellos, cuando la mujer solo es capaz de concebir niñas (porque la naturaleza es así de caprichosa), ellos se dan a la bebida y pegan a su mujer. Es más, parece ser que es motivo (no legal) de divorcio o causa de infidelidad hacia la mujer. Es deprimente ver que esto suceda en pleno siglo XXI. Conclusión: una mujer, que en 2 años ha tenido 4 abortos por ser todas niñas, explica que ella no quiere tener una hija porque no quiere que pase por la misma situación que está pasando ella, maltratada por su marido por el simple hecho de gestar 4 niñas en sus embarazos.
En último lugar, llegamos a China, el país más poblado del mundo, con más de 1.300 millones de habitantes y donde, en el futuro, más se notarán estas descompensanciones de población entre hombres y mujeres. Ahora mismo, en muchos sitios del país, la diferencia llega a ser del 30% en favor de los hombres, es decir, que si en un pueblo hay 100 mujeres, hay 130 hombres. Por suerte, diría yo, el gobierno comunista chino se dio cuenta del problema, originado en gran medida por la medida que ya adoptara en su día acerca de las familias de un solo hijo, en las que predominaban los varones en detrimento de las mujeres. Eso provocó que los orfanatos de China se llenaran de niñas (ver aquí), algo que, parece ser, hoy sigue siendo una realidad. Sin embargo, el gobierno chino lleva a cabo políticas activas para favorecer la igualdad entre niños y niñas, sobre todo a nivel cultural (gran causa de la existencia del machismo, en mi opinión). Para ello, en algunas regiones lleva dos tipos de política activa: a nivel educativo, en los colegios, fomentando la igualdad de trato entre niñas y niños, y a nivel económico, ayudando a las familias que tengan niñas con, por ejemplo, una casa. El caso que se veía en el documental era el de un agricultor que, tras tener a su segunda hija, vio cómo el gobierno chino le regalaba una casa de 80 m2 que, sin duda, él no podría haberse comprado. Un representante del gobierno chino, ex militar, estaba con él porque era parte de la imagen del gobierno de cara al documental, y decía que era la mejor forma de fomentar el nacimiento de niñas en el país.
Nadie tiene la varita mágica para solucionar esto de la noche a la mañana, hará falta el paso de muchos años y de alguna que otra generación para que esta mentalidad anacrónica, machista y neanderthal desaparezca. Sin embargo, creo que tiene su lectura positiva. Nos quejamos de que, al tener cada vez más habitantes, la Tierra será incapaz de generar tantos recursos para el ser humano. Pensándolo detenidamente, si en esos países tan poblados (Pakistán es el sexto país más poblado del planeta) escasean las mujeres, que son las que tienen la capacidad de engendrar bebés, ¿cuál será el futuro de la natalidad en esos países?

One thought on “Culturas milenarias, crímenes humanitarios.

  1. yaiza 9 febrero, 2008 / 19:58

     
     Hola David, aunque no te deje comentarios me gusta mucho tu espacio aprendo mucho contigo, este
    reportaje en concreto ha sido muy interesante.
    Beitos, Yaiza 

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