Elisabetta Gregoraci y Flavio Briatore: la bella y la bestia

Se oye una canción… que hace suspirar… Pues sí, no hay mejor forma de empezar esta entrada que tarareando la canción de la famosa película de Disney “La bella y la bestia”. Viendo la foto, está claro quién es la bella (Elisabetta Gregoraci, de 31 años) y la bestia (Flavio Briatore, de 61 años). Está claro que el amor no entiende ni de edades ni de físicos, pues solo viéndoles me entra la risa. Ella representa la delgadez, el cuerpo fino, el cuerpo trabajado, unos buenos abdominales, un trasero bien formado, sin apenas un gramo de grasa. Él representa todo lo contrario, un cuerpo gordo, inflado, flácido, obeso, grasiento, arrugado, descuidado, feo… Está claro que solo hay dos opciones para que esta relación haya llegado a buen puerto: él es una maravillosa persona (lo dudo) o ella está enamorada de la cuenta corriente de él. Así, ambos obtienen lo que quieren: él tiene una pareja joven y de buen ver y ella tiene todos los lujos de una persona rica sin serlo y sin haber trabajado (trabajado de verdad, no hablo de ese otro tipo de trabajo) para ello.

Yo me pongo en el lugar de ella, pues apenas tengo un par de años más, y cambiando el sexo puesto que soy un hombre, y tengo muy claro que nunca tendría una relación con una mujer 30 años mayor que yo porque no tendría nada en común con ella y porque su físico no me iba a gustar, y aunque muchas mujeres digan que miran el espíritu y no el físico, ya sabemos todos cómo funciona realmente esto. De hecho, me vienen a la mente dos casos bien famosos, uno muy reciente y otro no tanto. El primero es el de la conejita de Playboy que se iba a casar con su octogenario dueño, boda que terminó por no llevarse a la práctica porque ella se echó atrás en el último momento. Así ha obtenido una fama que seguramente la sacará de pobre para el resto de su vida sin tener que enseñar las domingas más de lo necesario y ahora podrá dedicarse a tener una pareja de su edad (andaba por los 25 años), que es la edad que tenía su amante. El otro caso es el que tuvo como protagonista a la también conejita de Playboy Anna Nicole Smith, que después de una breve relación con un rico empresario de 90 años decidió casarse con él. Al poco tiempo, el viejo murió (ley de vida) y ella pasó a heredar una fortuna de varios millones de dólares. Luego ella murió y todo pasó a su hijo menor de edad.

Historias rocambolescas que no hacen sino poner de relieve lo asquerosa que puede llegar a ser una persona con tal de tener una vida llena de riquezas materiales. Al final resultará que la arruga es bella.

Elisabetta Gregoraci y Flavio Briatore

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