Mis deberes como hombre son los que yo mismo me imponga

No sé muy bien por dónde empezar esta nueva entrada. Quizás aclarando ahora cosas que posteriormente podrían sonar a lo que no son. De machista tengo lo mismo que de ladrillo de arcilla: absolutamente nada. Defiendo lo que creo que es mío y lo que me conviene e interesa, sea en contra de los intereses de una mujer o de un hombre. Creo en la igualdad de género aunque soy consciente de que ésta no existe en la realidad y hay grandes diferencias entre hombres y mujeres en muchos aspectos de la sociedad.

Sin embargo, y aquí empiezo a desarrollar mi pensamiento, creo que la mujer se hace un flaco favor a sí misma en toda esta “lucha” en favor de la mencionada igualdad de género. Durante estos últimos meses me he encontrado con más de una mujer (y más de dos) que me ha dicho que mis deberes como hombre son estos o aquellos. ¿Perdón? Yo no tengo deberes como hombre, sí como persona y sí como hermano e hijo, pero como hombre me temo que no. No es mi obligación ser el primero en saludar a una mujer, como no es mi obligación invitar a una mujer (amiga) a un refresco, como tampoco es mi obligación enviarle una foto por Whatsapp a nadie.

Sí, me he encontrado con todos estos “deberes” y no he cumplido con ninguno porque no me ha dado la real gana. Resulta que saludar, ese acto tan sencillo, es un símbolo de buena educación y lo puede realizar tanto el hombre como la mujer. Si uno quiere saludar lo hace, y si no, pues no lo hace. A veces no hay ganas de entablar una conversación con una persona determinada y no se saluda, y a veces sí por educación o porque realmente apetece. Pero yo no me veo con ninguna obligación de decirle a una mujer “Buenos días” por el simple hecho de ser yo el hombre y ella la mujer, eso es una estupidez.

También parece que tengo que invitar a toda mujer (amiga) porque yo soy el hombre y ella la mujer. Cuando hablo de invitar pues me refiero a una cena, un refresco, un cine, un viaje, un coche, una casa… Vale, quizás estas dos últimas sean algo exageradas pero no las primeras, incluida la del viaje. Si fuera millonario claro que invitaría, pero el dinero no me llega del cielo por ser hombre sino por trabajar, o quizás por una herencia, pero no es el caso. Y para trabajar estamos capacitados unos y otros. ¿Que los hombres ganan más dinero haciendo el mismo trabajo? Así es, una gran injusticia y soy el primero en denunciarlo. ¿Que un hombre tenga que invitar a una mujer por el hecho de ser hombre cuando quizás ella tiene mejor trabajo y salario? Ahí tengo que estar completamente en desacuerdo. Qué decir ya sobre un viaje, donde el gasto se multiplica, y encima me han llegado a pedir/exigir que pague yo al canguro de sus hijos. Haber usado protección, qué culpa tendré yo de eso.

Finalmente, siendo el caso más reciente, me han dicho que mi deber como hombre es enviarle una foto a una chica que me la ha pedido por Whatsapp y no muy amablemente. Uno puede pedir algo de buenas maneras y aceptar que se le diga que no, también de buenas maneras. Sin embargo, cuando a uno le exigen una foto para “ya” y se niega y le dicen que su deber es enviar la foto porque es la mujer quien pide… Pues mi indignación es mayúscula, obviamente.

El hombre, creo yo, ha de ser educado y caballeroso, pero eso no le puede convertir en esclavo de nadie. Invitar a una dama a cenar está muy bien, pero no hasta la ruina, y complacer a una dama está muy bien, pero no hasta la pérdida de dignidad.

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