Solución casera contra el pulgón

El pasado año, como casi todos los veranos, tuve en mi terraza algunas hortalizas que tarde o temprano terminan dando sus frutos. Sin embargo, por alguna razón que aún no termino de comprender aunque me hago una idea aproximada, apareció el temido pulgón. La planta en cuestión eran diferentes variedades de pimientos verdes, y el bicho se concentraba sobre todo en las hojas, tanto en una cara como en la otra.

Después de echarle a diario un insecticida, el resultado era nulo pues el pulgón resistía y volvía a surgir con más fuerza. En otoño, cerca de noviembre, pelé las plantas y las dejé sin hojas, de forma que el pulgón no estuviese enquistado y tuviese la oportunidad de llegar al próximo verano.

Este año, una jardinera del Parque Juan Carlos I de Madrid me aconsejó algo bien sencillo y, de verdad, muy efectivo: agua con jabón. El sistema es bien sencillo. Esas pastillas de jabón de mano o de tocador que están a punto de acabarse son la clave. Se llena un cacharro con agua, se meten esas pastillas y se dejan un día o dos hasta que se crea un líquido blanco y algo viscoso que meteremos en un bote de spray para echar sobre la planta afectada. La sosa del jabón es la que mata al bicho, y lo mata de manera definitiva. Al principio del verano, tuve nuevamente pulgón, en cuanto las plantas comenzaron a tener hojas grandes, y tras unos pocos días aplicando la mezcla de agua con jabón, el pulgón no ha vuelto a aparecer en todo el verano y el mes de otoño que ya llevamos.

Además, es menos agresivo para la planta y para los frutos, así como para las personas. Yo lo recomiendo.