Hipocresía se escribe con H, como hiena, honesto y hereje

A priori parecen palabras poco o nada relacionadas, pero buscando un doble significado a las mismas podemos darnos cuenta de que no. Comencemos con la primera, que es la que realmente me ha llevado a escribir esta entrada.

Hipocresía: fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan. Esta definición, dada por el diccionario de la RAE, se aplica a aquellas personas que, por ejemplo, van diciendo lo que los demás tenemos que hacer o no hacer mientras ellas hacen todo lo contrario. Es decir, una persona te dice que defraudar a Hacienda es malo, o te dice que Rodrigo Rato es malo, pero esa misma persona se lleva su dinero a un paraíso fiscal sin que el Estado tenga constancia de ello. En ese sentido creo que cabe cierta persona que aconseja a otra que se busque una novia mientras ella no tiene y no hace sino demostrar lo asquerosa que puede llegar a ser, en este caso en particular, una novia. También cabría el caso de un padre que aconseja a su hijo formar una familia mientras él tiene varias aventuras extramatrimoniales.

La hiena es ese animal africano, carroñero por excelencia, que se asocia también a un tipo de persona poco agradable, demasiado voraz, demasiado arisca, poco alegre. Yo he conocido gente así. Poca, por suerte, demasiado miserable como para andar mucho tiempo rondando mi espacio vital. Pero la hay, y es bueno tenerla lejos, como a los hipócritas.

El honesto es aquel individuo honrado, sincero, de esos que tanto cuesta ver en estos tiempos que corren. Imaginemos un político honesto… parece difícil, ¿verdad? Los hay, claro que los hay, y seguramente sean mayoría, pues los corruptos, los que no son honestos, son precisamente como las hienas, gente hipócrita que se ha vanagloriado de luchar contra la evasión fiscal mientras él era el primero en ponerla en práctica (Rodrigo Rato, claro está).

Y finalmente queda la palabra hereje. En un sentido literal, se trata de aquella persona que niega alguno de los dogmas establecidos en una religión. Sin embargo, en nuestra sociedad un hereje no se relaciona tanto con la religión como con los dogmas de la sociedad en sí mismos. Una persona que, por ejemplo, tiene a bien destruir una amistad con las peores artes posibles. Para mí, esa persona es hereje.

Es aconsejable mantener lejos a este tipo de escoria social, pues lo único que harán será amargarnos la existencia, o al menos intentarlo, pues está en nosotros ponerles freno.