Hablar con un anarquista, hablar con una pared

No sé si la “conversación” que tuve ayer fue la primera con un anarquista o no, posiblemente no pero sí creo que fue la primera vez que tuve constancia de que la otra persona lo era. Así, de primeras, no sé si se entiende por dónde voy.

Hay una aplicación para teléfonos móviles llamada HelloTalk que permite a la gente conocer personas con las que poder practicar otros idiomas. Existe, dentro de la misma, una especie de muro que llaman “Momentos” en la que la gente puede preguntar cosas, expresar opiniones, poner fotos y demás. Suelo entrar todos los días por curiosidad, a ver si alguien tiene algo interesante que decir o si necesitan ayuda con algo en español.

Últimamente está muy candente, como no podía ser de otra forma, el tema de Cataluña. Además de darme cuenta de la gran ignorancia de la gente sobre el tema, tanto los de dentro como los de fuera, me llama la atención lo rápido que disparan algunos sobre temas tan complejos.

El caso es que un chico de Estados Unidos, cuyo perfil no visité hasta pasados unos cuantos mensajes de réplica, acusó en ese muro a la policía nacional española de fascista. Algunas personas trataban de explicar lo que había sucedido, y él seguía erre que erre con su tontería. Y yo, que ando quemado con el tema, entré al trapo y le dije que nuestra policía no es fascista sino que cumple órdenes e intenta evitar que se comentan actos ilegales. Entonces él me dijo que en EEUU la policía también es fascista y que él sabía mucho del tema (ya ahí me empezó a subir la temperatura).

Le dije que la Gestapo o las SS eran verdaderos sistemas policiales fascistas que durante la Segunda Guerra Mundial se dedicaban a asesinar judíos, homosexuales, eslavos o gitanos, entre muchos otros, y que lo que había sucedido en Cataluña no tenía nada que ver con el tema. E insistió en que la gente de Alemania pensaría que tanto la Gestapo como las SS hacían bien su trabajo. Y ahí exploté, porque uno puede opinar erradamente y otra cosa es decir estupideces sin tener conocimiento de causa de la situación política actual de un país que le queda muy lejos y menos aún de la situación de un país que le queda aún más lejos tanto en la distancia como en el tiempo (me refiero a la Alemania del III Reich).

Entré por curiosidad en su perfil y ahí se me desvelaron dos cosas: hablaba español (la conversación estaba teniendo lugar en inglés, peor para mí) y se confesaba anarquista. Y ahí di el siguiente paso y empecé a decir las cosas por su nombre, llamándole ignorante y ofreciéndole irse a vivir a un país como Qatar a decir que su gobierno es fascista o que su policía es fascista, porque seguramente le colgarían de una grúa a los dos días de hacer semejantes declaraciones. Y es que el muy patán puede opinar en HelloTalk gracias a que su país, con mejores o peores taras democráticas, le permite decir barbaridades sin que ello le lleve al talego al día siguiente. Él no respeta las leyes, es anarquista, pero gracias a ellas y a un Estado de Derecho puede fardar de su ignorancia por el mundo. Seguí así un buen rato pero vi que el muy cobarde ya no dijo nada más, así que paré.

Luego, una chica española respondió a un chico mexicano que preguntaba por el mismo asunto, y venía a decir que si Mariano Rajoy hiciese el referéndum legal… ¡otra ignorante! Le expliqué, muy gentilmente, que el presidente del gobierno no era quien había hecho que el referéndum fuese ilegal, sino que había sido nuestro Tribunal Constitucional, porque no se puede convocar un referéndum sobre la destrucción de España cuando nuestra propia Constitución, nuestra máxima ley, habla de la indivisibilidad del territorio español. Tampoco respondió. Otra ignorante más, y así tantas y tantas otras personas.

Imagino que el “amigo” anarquista estaría encantado de ponerse delante de Policía Nacional y Guardia Civil para defender a sus amigos independentistas, pero si en ese momento hubiese un chiflado gritando “Alá es grande” con una mochila en la mano, ¿debajo de las faldas de quién se refugiaría? Malditos ignorantes…

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