Malditos cobardes

Imagino que el título de la entrada parecerá poco específico para quienes lo lean, puesto que la sociedad en la que vivimos está llena de cobardes. Pero voy a intentar ir acotando para que las personas que lean la entrada entiendan bien a quiénes me refiero. Porque en este caso en particular, la cobardía de la que hablo no tiene que ver con situaciones en las que nuestra vida está en peligro. Entiendo que en un momento así, una persona sienta miedo y pueda huir de una situación en la que podría perecer o sufrir algún daño físico de gran relevancia.

Me refiero a esas personas soberbias y chulas que alardean de lo magníficos que son, de lo bien considerados que están por la sociedad, no solo como personas sino muy especialmente por sus actos. Nadie vaya a pensar que estoy hablando de un bombero que salva vidas en un incendio o un policía que pone fin a un secuestro. Esa gente es valiente, no me cabe la menor duda.

Por aclarar un poco más, me refiero a esa gente que se cree moralmente intachable y luego se aprovecha de la bondad o la debilidad de los demás para cometer sus tropelías. Sé que cobarde es un término aplicable al caso, como también lo son ruin, miserable, canalla, bellaco y una serie de insultos que prefiero no poner aquí.

La gente así duele, causa malestar, ira, dolor, rabia e indignación, entre otras muchas cosas. Pero ese sentimiento se multiplica considerablemente cuando quien hace esas cosas es un familiar muy cercano, como un hermano o, peor aún, nuestro padre. Llegados a este punto, el lector se preguntará si me he visto recientemente en una situación así, y la respuesta es que sí. Hace dos días, sin ir más lejos. ¿Y voy a escribir sobre ello? Evidentemente, sí. Y como la historia es larga, intentaré abreviarla lo más posible.

El pasado domingo (hoy es martes) falleció mi abuela a los 93 años de edad. En 2007 mis padres se divorciaron porque mi padre (hijo de mi abuela recientemente fallecida) le era infiel a mi madre. Es decir, tengamos en cuenta que han pasado 9 años desde el divorcio y 10 desde que se descubre la infidelidad. Mi padre ha seguido durante estos 10 años manteniendo esa relación sentimental, distanciándose irremediablemente de sus hijos y de sus nietos, a los cuales casi no conoce. Durante esos 10 años, mi padre nunca tuvo el valor de decirle a su madre que tenía una relación con otra mujer. ¿Por qué? Bueno, opciones hay varias, como el hecho de que mi abuela era muy conservadora, o el hecho de que la novia de mi padre tenga 35 años menos que él.

Llegamos al sábado 21 de mayo de 2016 y mi abuela deja de recibir alimentos y es sedada, con lo que solo queda esperar el momento de su fallecimiento. Éste se produce al día siguiente, domingo 22 de mayo. Con un sentimiento de profunda tristeza, voy con mi madre y mi hermana mayor al hospital porque allí está la familia, destrozada, lamentando la muerte. Bueno, toda la familia no está destrozada. Hay un hijo que no llora la muerte de su anciana madre. Hay un hijo que, en un día tan duro y tan señalado, no ha tenido mejor idea que llevar a su novia, 35 años menor que él, al hospital. Esa novia de la que nunca tuvo noticia su madre, porque él no es más que un cobarde, un miserable, que no ha tenido mejor idea que presentar en sociedad a su pareja el día en que su madre abandona el mundo.

En ese momento la ira me sobrepasaba, y más aún cuando, después de abrazarme con varios primos y tíos, me lo encuentro a él, me da dos besos (ningún pesar en sus gestos) y me dice en voz baja algo así como: “Ha venido Soraya, a ver cómo lo arreglamos”. Esa frase, lapidaria y patética, me la suelta a un metro de la habitación del hospital donde yace el cadáver de su madre, de mi abuela. Cobarde. Miserable. Porque no tienes otro calificativo. Porque no sientes pena por lo que ha pasado ni por lo que están pasando los que están a tu alrededor. Vuelve a la cueva de la que has salido.

Pero aquí no acaba la cosa, por supuesto. Ella, su querida novia, está en una sala cercana pero invisible a los demás, porque también hay que tener valor o falta de cerebro para presentarse en una ocasión así ante toda la familia. Evidentemente, Dios los cría y ellos se juntan, porque un descerebrado no se va a juntar con una persona inteligente, ¿verdad que no? Yo no la veo, tengo cosas mejores en las que pensar. Llega el momento de sacar el cadáver de mi abuela y llevarlo al tanatorio, que está situado muy cerca, así que vamos todos saliendo a la entrada principal del edificio. Se hacen un par de corros en los que hablamos, tragando nuestras penas y nuestro dolor, cuando aparecen mi padre y su novia y sin mediar palabra ni gesto alguno, se van de allí. Y ahí empiezo a desahogarme, no contra él porque la situación habría sido demasiado desagradable, pero sí en voz alta, porque me puede la cólera, porque no entiendo que alguien pueda ser tan inmoral y tan indecente. Me piden que me calme, lo hago de mala gana, y vamos al tanatorio.

¿Cree alguien que aquí termina la historia? No… Porque a todo ésto hay que sumar un día más, el de la misa y posterior entierro, que fue ayer (lunes) y otro actor principal, mi hermano mayor, que es una copia bastante parecida a mi padre. Resulta que el caballero no se presentó en el hospital en todo el fin de semana, cuando mi abuela estaba sedada desde la mañana del sábado y podía fallecer en cualquier instante, y tampoco lo hizo el domingo una vez hubo muerto. ¿Dónde estaba? Apostaría mis manos a que estaba con su amante. Porque mi hermano está en proceso de divorcio por ponerle los cuernos a su mujer, igual que hizo mi padre, que también es suyo y al cual ha salido en muchos aspectos.

Volviendo al domingo, ya por la tarde y en el tanatorio, ya tarde apareció mi padre nuevamente con su novia. Esta vez si le vi la cara, otra sinvergüenza con menos capacidad mental que una ameba. Me pareció sencillamente fea, por dentro y por fuera, una mala persona. A mi padre ni le dirigí la mirada, mucho menos palabra o saludo alguno. Cuando nos fuimos a casa, tampoco me despedí de él. Creo que mi relación con él ha variado de escasa pero correcta a nula y desagradable.

Ya el lunes celebramos la misa y el posterior entierro. No saludé a mi padre, y ya comenzada la misa apareció, oh sorpresa, mi hermano, al cual no veía desde la incineración de mi tía, el pasado mes de febrero. Veía a mi tío llorando, a mi tía llorando, a la prima de mi abuela llorando, a mis primos llorando, a mis hermanas llorando, a mi madre llorando, a mi padre… no, el muy desgraciado no lloraba, y al lado estaba su novia, increíblemente. Ella cómo iba a llorar, si en 10 años no había conocido a su suegra porque el bellaco de su novio no tuvo valor para presentársela. Y salimos de allí, no saludé a mi hermano, mucho menos a mi padre, y fuimos al cercano cementerio, donde con bastante dolor (no todos, porque algunos pensaban en otras cosas) vimos bajar el ataúd de mi abuela hasta no volver a verlo.

De ahí salimos a la calle y nos despedimos de todos menos de dos personas: de mi padre y de mi hermano, el cual nos impide ver a sus hijos (mis sobrinos) porque no aceptamos a su novia (la de los cuernos), pero su ex mujer sí nos deja ver a los niños así que todos salimos ganando menos él. El karma, por cierto, existe y creo que aún no ha terminado de ajustar cuentas con mi padre y con mi hermano. No deja de resultarme curioso que mi padre no tenga relación alguna con sus hijos ni con sus nietos, mientras que su hermano mayor es adorado tanto por sus hijos como por sus nietos (y sobrinos, me atrevería a decir). En cuanto a mi hermano, no es más que un mentiroso con mucha labia y soberbia pero poco fondo de armario, un cobarde más.

Reforma del edificio Torre Europa de Madrid

El edificio Torre Europa, situado en el distrito financiero de Madrid (AZCA), será sometido a una reforma que costará en torno a los 20 millones de euros. Las obras se realizarán una vez KPMG haya finalizado su traslado a la Torre de Cristal, situada en Cuatro Torres Business Area, al norte de la capital.

Torre Europa, Madrid
Torre Europa, Madrid

Una vez finalicen las obras, el edificio será nuevamente puesto en alquiler para que una empresa o distintas empresas lo renten. Su buena ubicación, las excelentes comunicaciones y la disposición en altura hacen de este edificio un lugar atractivo para la instalación de sociedades empresariales tanto nacionales como internacionales.

Blanca Suárez se apunta a la moda del Photoshop

Hace ya un tiempo publiqué en este mismo blog una entrada en la que aparecía la actriz española Blanca Suárez con una tripita que nada tenía que ver con un posible embarazo, sino más bien con una acumulación de grasa abdominal. Aquéllo no me pareció criticable, no todos debemos tener un cuerpo de 10 para salir a la calle o ir a la playa, pero cuando hacemos una campaña publicitaria para una línea de bikinis de Women’s Secret, quizás la cosa cambie.

Blanca Suárez no es modelo, luego sus posibles defectos físicos, esa grasa acumulada aquí o allá, se puede perdonar. Lo que no es coherente es que, tras la sesión fotográfica, se decida, aún no se sabe si de mutuo acuerdo por ambas partes (actriz y empresa), retocar las fotos usando Photoshop para adelgazar las piernas, reducir la cadera y aumentar los senos.

Blanca Suárez, sin y con Photoshop

Parece que hasta le han definido más la zona abdominal, cuando está claro que la chica está lejos de tener siquiera las formas de la tableta de chocolate. Es una pena que la imagen sacada del vídeo promocional “Boat movie” no sea más nítida, porque quizás nos quedarían más claros otros aspectos retocados, pero salta a la vista que la chica de la foto de la izquierda dista bastante del modelo original, en la foto de la derecha.

Es una pena que se hagan estas cosas, pero sobre todo lo lamentable es que no se advierta del retoque. Recordemos que, en este caso, muchas mujeres intentan seguir o copiar unos cánones de belleza marcados, también en este caso, por la actriz española en la campaña publicitaria. Una chica con un cuerpo similar al de Blanca Suárez quedaría frustrada delante del espejo al probarse el mismo bikini y ver que el resultado final poco tendría que ver con la fotografía usada para vender el producto. Una lástima.

Independence Day: Resurgence | Official Trailer #2 | 2016

Ya ha llegado el segundo trailer Independence Day: Resurgence

De momento podemos verlo en inglés, aunque pronto estará disponible en español.

En esta ocasión, después de que haya pasado el tiempo desde el primer ataque alienígena, los terrícolas deben prepararse para algo mucho peor, pues los invasores han preparado un plan que devastará nuestro planeta.

Dirigida por Roland Emmerich, contará entre otros con  Liam Hemsworth, William Fichtner, Maika Monroe y Jeff Goldblum.

A rey muerto, rey puesto

El refranero español es muy grande, no solo por la cantidad sino también por la calidad de los refranes que podemos usar a diario. No es que vaya a comentar el significado del que da título a esta entrada, sino que quiero aplicarlo a una cosa que me ha pasado recientemente con una amistad. Aunque quizás en este caso el rey se haya suicidado, pero lo mismo da que da lo mismo.

Creo que la facilidad que tenemos actualmente para conocer personas de cualquier parte del mundo hace que convirtamos a los amigos en meros objetos, los cuales desechamos una vez nos hemos cansado de ellos. No es mi caso, yo valoro mucho las amistades, aunque llega un punto en el que éstas no me valoran a mí y ahí poco o nada puedo hacer, salvo esperar y ser paciente. Ese hecho, esa cosificación que se hace, provoca que muchas de las amistades duren poco o nada, acaso unos meses. Raro es que tengamos una amistad que se prolongue en el tiempo, salvo aquellas que hayamos forjado en tiempos pasados, como las del colegio.

El ejemplo que quería explicar trata de una amistad femenina, situada en el continente Sudamericano, que hace pocos días decidió que yo ya no podía formar parte de su maravillosa (sarcasmo) vida. No es algo que me preocupe, no es la primera vez que me lo hacen y no será la última. No me siento culpable de ser cómo soy ni de tener una forma de ver las cosas diferente al resto, pero sí tengo claro que el mundo está lleno, abarrotado de gente con la que poder mantener sanas conversaciones. Así que no he tenido problema en echarle el ojo a otras personas de ese mismo país y entablar nuevas conversaciones que, espero, fructifiquen en buenas amistades, aunque asumo que serán temporales.

Sé que mi mentalidad al respecto puede parecer algo extraña, pero tengo claro que una cosa es lo que yo quiero y otra es lo que la otra persona quiere. Si yo quiero una amistad y la otra persona quiere algo distinto, aunque no sea específicamente conmigo ni en este mismo instante, lo más probable es que la amistad termine antes o después. Pero me gusta vivir día a día, porque mañana no sé si estaré vivo o muerto, la vida cambia mucho y en bastantes ocasiones esos giros no dependen de nosotros.

Hipocresía se escribe con H, como hiena, honesto y hereje

A priori parecen palabras poco o nada relacionadas, pero buscando un doble significado a las mismas podemos darnos cuenta de que no. Comencemos con la primera, que es la que realmente me ha llevado a escribir esta entrada.

Hipocresía: fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan. Esta definición, dada por el diccionario de la RAE, se aplica a aquellas personas que, por ejemplo, van diciendo lo que los demás tenemos que hacer o no hacer mientras ellas hacen todo lo contrario. Es decir, una persona te dice que defraudar a Hacienda es malo, o te dice que Rodrigo Rato es malo, pero esa misma persona se lleva su dinero a un paraíso fiscal sin que el Estado tenga constancia de ello. En ese sentido creo que cabe cierta persona que aconseja a otra que se busque una novia mientras ella no tiene y no hace sino demostrar lo asquerosa que puede llegar a ser, en este caso en particular, una novia. También cabría el caso de un padre que aconseja a su hijo formar una familia mientras él tiene varias aventuras extramatrimoniales.

La hiena es ese animal africano, carroñero por excelencia, que se asocia también a un tipo de persona poco agradable, demasiado voraz, demasiado arisca, poco alegre. Yo he conocido gente así. Poca, por suerte, demasiado miserable como para andar mucho tiempo rondando mi espacio vital. Pero la hay, y es bueno tenerla lejos, como a los hipócritas.

El honesto es aquel individuo honrado, sincero, de esos que tanto cuesta ver en estos tiempos que corren. Imaginemos un político honesto… parece difícil, ¿verdad? Los hay, claro que los hay, y seguramente sean mayoría, pues los corruptos, los que no son honestos, son precisamente como las hienas, gente hipócrita que se ha vanagloriado de luchar contra la evasión fiscal mientras él era el primero en ponerla en práctica (Rodrigo Rato, claro está).

Y finalmente queda la palabra hereje. En un sentido literal, se trata de aquella persona que niega alguno de los dogmas establecidos en una religión. Sin embargo, en nuestra sociedad un hereje no se relaciona tanto con la religión como con los dogmas de la sociedad en sí mismos. Una persona que, por ejemplo, tiene a bien destruir una amistad con las peores artes posibles. Para mí, esa persona es hereje.

Es aconsejable mantener lejos a este tipo de escoria social, pues lo único que harán será amargarnos la existencia, o al menos intentarlo, pues está en nosotros ponerles freno.

Quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Quien pierde un amigo, sufre cierto retraso mental.

Empiezo a pensar que la humanidad ha sufrido un grave parón evolutivo desde hace tiempo. Quizás la tecnología tenga mucho que ver en ello, o quizás sea algo natural que quede más patente en los tiempos actuales. Antes de internet, las relaciones de amistad se ceñían a unos círculos cercanos que apenas se extendían más allá de los compañeros de colegio, universidad, trabajo, tal vez vecinos y poco más. Sin embargo, en la actualidad es muy sencillo conocer gente de cualquier parte del mundo gracias a las nuevas tecnologías.

Eso quiere decir que actualmente es más sencillo hacer amigos, aunque sea a distancia. Una amistad no es más fuerte porque las distancias sean más cortas o más largas, sino por el compromiso de la gente para con esas amistades. Sea como fuere, dicho compromiso es igual de débil porque las personas siguen siendo personas, seres egoístas incapaces de ver más allá de sus narices y de valorar lo que la otra persona le ofrece de manera desinteresada.

Ese retraso mental provoca que la gente rechace amistades fuertes, sinceras y basadas en el “dejar ser” a cada uno. Es decir, en mi caso particular, yo tengo mi forma de ser y mi forma de ver las cosas, y si a alguien no le gusta eso, pues está claro que la amistad es imposible desde el primer día. Si la otra persona no sufre de retraso mental alguno, verá eso y claudicará al primer instante. De lo contrario, se creerá que puede cambiarme y hacerme ver las cosas de la misma manera que ella, la otra persona, las ve.

Recientemente he tenido uno de estos casos, y no es el primero. Tampoco creo que sea el último. Una persona veleta, de esas que cambia de opinión según sople el viento, intentó que yo opinara lo mismo que ella porque de lo contrario nuestra amistad sería imposible. Evidentemente hay que ser miserable para querer algo así, yo no cambio por nada del mundo, y menos porque otra persona lo desee. Para empezar, querer cambiar a otra persona es bastante lamentable, impropio de alguien inteligente. Pero más penoso aún es creerse más inteligente que el resto de personas, pensando que uno tiene anulada la dignidad y la capacidad de decidir.

Quizás lo más patético del asunto, lo que roza el esperpento total, es cuando esa persona huye diciendo que en realidad se había enamorado de mí. Entonces me entra la risa floja, porque es tan frívolo intentar salir airoso con algo así… Ni Corín Tellado habría imaginado algo tan romántico y a la vez tan poco efectivo.

Afortunadamente algunas personas no buscan discutir ni enfadarse a diario. Tan solo quieren mantener una amistad saludable y lo más duradera y sincera posible. Qué pena que no todas las personas sean así y que haya tanto miserable suelto.