Tercera historia de Livemocha: exotismo de Bangladesh

Nunca habría pensado que alguien de un país tan remoto como Bangladesh querría aprender el idioma de Cervantes y se pusiera en contacto para que le ayudara en la tarea. Doctora titulada y trabajadora, ella estaba interesada en aprender español porque tenía intención de trabajar y vivir en EEUU, especialmente en Nueva York, ciudad plagada de hispanohablantes. Sin embargo, en año y medio apenas tuvimos unas pocas palabras en español, todo era inglés y yo, a título personal, lo agradecí mucho porque me daba la posibilidad de rodarme algo más con el idioma.

Digamos que forjamos una amistad profunda en muchos aspectos pero demasiado antagónica en otros. Creo que una persona con más de 30 años, licenciada en medicina, conocedora de 4 idiomas y aprendiendo un quinto, no puede pensar siquiera un solo segundo en el amor como un hecho ideal, en la pareja como una meta lógica, en la vida familiar armoniosa y en todas esas cosas que parecen más típicas de una película de Walt Disney. Y eso, siento decirlo, me cabrea. Cada uno tiene sus posturas, sus opiniones, sus puntos de vista, pero ha de saber defenderlos con razonamientos lógicos, y cuando no es así, cuando uno se enroca en A pero sin argumentos, yo me cabreo.

Que mi sobrina de 5 años hable de amor verdadero tiene un pase, le gusta Frozen, le gusta Rapunzel y le gusta Bella (la de la bestia), pero tiene 5 años, ¿qué otra cosa va a pensar? Con 30 años la mente tiene que estar mucho más abierta, no puede ser que alguien piense de manera infantil. Eso explica, en gran manera, y desde mi humilde punto de vista, el alto grado de fracaso en relaciones de pareja y matrimonios que vivimos actualmente.

En temas de religión también chocábamos, aunque menos. Ella musulmana no estricta, yo católico no estricto. A ella le escocía el tema de la raza, no sé si era complejo o si realmente había tenido alguna mala experiencia en la vida, pero más de una vez me echó en cara que yo pertenecía al “poder blanco” y que yo me creía superior por el simple hecho de tener la piel blanca. Pues en eso me pasaba igual que con lo del amor, las cosas hay que razonarlas y si no me cabreo. Yo, que tengo amig@s de todos los colores, me importa un bledo si la gente es blanca, negra, amarilla o marrón, y que llegue alguien a decirme que me creo superior por ser blanco me parece ofensivo. Del mismo modo que me cabreo cuando esa persona me dice que me creo superior por vivir en el primer mundo, como si fuese culpa mía haber nacido en la Europa “desarrollada”.

Todos esos roces provocaban que dejáramos de hablarnos durante días, y eso pasó en varias ocasiones. Yo tengo mi personalidad, mi carácter y mi genio, no me pliego ante nadie ni ante nada, soy de esos que prefiere morir de pie que vivir de rodillas, defiendo mis ideas hasta las últimas consecuencias y a quien no le guste, ya sabe dónde tiene la puerta de salida.

Sin embargo, por una razón o por otra terminábamos retomando el contacto, y tanto la apreciaba que llegamos a hacer videoconferencias. Sí, yo, que durante 7 años tuve ordenador portátil y nunca usé, porque no quise, la webcam.

¿Qué fue lo que dinamitó del todo esta amistad? Los celos. A mí me cuesta entenderlo, no soy capaz de asimilar cómo una amiga puede sentir celos de un amigo que es soltero y tiene amigos y amigas. No soy un ligón, no soy un playboy, no soy un… y precisamente el hecho de no tener pareja me da la posibilidad de hacer lo que yo quiera cuando yo quiera, ¿qué problema hay con eso? Cualquier cosa que yo dijera terminaba derivando en un comentario sobre mis amigas. Si yo le decía algo bonito no le gustaba porque también se lo decía a mis amigas. Si yo tardaba 5 segundos en responder por whatsapp es que estaba hablando con mis amigas. Eso era insostenible.

Así que finalmente dejamos de hablarnos y, la verdad, espero no volver a saber nada de ella por mucho aprecio que la tuviera.

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Primera historia de Livemocha: samba brasileña

No recuerdo si fue la primera persona que conocí en Livemocha o no, la memoria no me da para tanto y no me parece un dato significativo. Es la primera historia porque, de las tres de las que voy a hablar, ha sido la primera en terminar. Tampoco quiero dar nombres porque no viene al caso y quizás pueda herir sensibilidades, así que ella será, de ahora en adelante, simplemente ella.

La verdad es que su caso era de los sencillos en cuanto al aprendizaje del español se refiere. No solo por el hecho de la similitud entre el portugués y nuestro idioma, sino porque su nivel era realmente alto. Quizás su mayor problema era de práctica, y eso siempre tiene fácil solución cuando uno dispone de algo de tiempo libre. En su caso, los traslados desde su casa a las afueras de Sao Paulo hasta su lugar de trabajo le proporcionaban dicho tiempo.

Fuimos fraguando poco a poco una buena y, en mi opinión, alegre amistad. Fluida, sobre todo, y natural. Primero unos mensajes en Livemocha, luego unos textos en Whatsapp y más tarde conversaciones de voz. Conocí a finales de 2015, poco después de ingresar en Livemocha, que ella tenía planes de pasar sus vacaciones de 2016 en España. Agosto era el mes elegido; Madrid, Barcelona y Valencia las ciudades a visitar.

Yo estaba encantado, verla en Madrid en pleno mes de agosto era una idea excitante, enseñarle mi ciudad a una persona extranjera siempre es agradable, hablarle de los monumentos, los parques y los museos que abarrotan la capital de España. Así, a principios de 2016 ella compró los billetes de avión para su viaje, y yo quedé a la espera de que desarrollara sus planes para poder verla, aunque solo fuese un día (no soy quién para abusar de la confianza de los demás).

Sin embargo, a partir de marzo algo cambió. Y como no soy creyente de las casualidades, estimé y sigo estimando que lo que pasó fue que su ex novio había vuelto a Brasil después de pasar un tiempo trabajando en Europa. Digamos que nuestra amistad se enfrió, ya no escribía con tanta frecuencia, era más escueta, más fría, menos… ella. Yo se lo comenté con franqueza, no es algo que a una persona normal le agrade, no creo que a nadie le guste sentirse desplazado, pero ella me dijo que ese no era el motivo sino que, de repente, tenía más trabajo del habitual. Ese hecho, su distanciamiento, no cambió con el paso de los días, y su ex novio ya se había asentado de nuevo en Brasil. Insisto, no fue casualidad.

Llegó mayo, ella ya sabía que su viaje empezaría el 3 de agosto, y yo empezaba a impacientarme un poco porque no sabía qué día podríamos vernos. Ya había definido cuándo estaría en cada ciudad y yo tan solo esperaba que me confirmara un día para poder vernos. Pero tal confirmación no llegaba. Y para más inri, empezó a contarme que había retomado el contacto con un amigo madrileño que tenía una novia brasileña y que jugaba en un equipo de fútbol regional.

Yo seguía esperando, pero mi paciencia se agotaba, y más aún cuando ella me dijo que un día iría con ese “nuevo” amigo a hacer puenting a la sierra de Madrid. Es ahí cuando empecé a sentir ese rechazo, que se incrementó cuando al poco me dijo que, además de esa excursión, también iría al teatro con el susodicho amigo. ¿Y para mí habría algún día? Ya estábamos en junio, faltaban menos de dos meses para que llegara y seguía sin fecha.

Ese mismo mes, entusiasmada, me dijo: “¿a que no sabes quién irá a verme a Barcelona durante 5 días y coincidiendo con mi cumpleaños?”. Ante semejante emoción, pensé que Barack Obama y el mismísimo Papa serían los elegidos, afortunados ellos, pero no. Mi enfado comenzó a hacerse palpable cuando me dijo que su ex novio era el afortunado. Para empezar, porque parecía que todo el mundo tenía prioridad para estar con ella y yo era, como le dije en su día, el último mono. Y para seguir, porque me pareció tan raro, extraño, incomprensible y una larga lista de sinónimos relacionados con la rareza, que le hiciese tanta ilusión que su ex novio fuese a verla, que no pude evitar comentarle si le parecía normal esa situación. Pensó, cosa que no entiendo, que yo me contagiaría de esa ilusión, como si a mí su ex novio me importase una mierda, y como si yo considerase normal tener una buena y sana relación con una ex pareja.

No sé, yo miro a mi alrededor y veo que la gente normal tiene una mala relación con su ex pareja o directamente no tiene relación alguna. ¿Pero llevarse tan bien y pasar X días juntos en una ciudad de otro país, pasando unas vacaciones? Eso, claramente, es enfermizo. Y en cierto modo, se lo hice saber. Quedó desiluisonada, pero está claro que no fue ese el motivo por el que siguió sin darme fecha porque hasta entonces no me la había dado y su ex novio no había saltado a la palestra.

¿Qué pasó después? Entramos en julio. Sí, queridos lectores, faltaba un mes para que viniera y seguía sin darme fecha. Pero sucedió algo que me tocó la moral definitivamente. El 4 de julio, el día de la independencia de los EEUU, fue mi cumpleaños. ¿Saben ustedes quién tuvo la desfachatez de no felicitarme? Sí, ella. Al día siguiente, ya cansado del tema, le canté las cuarenta. Sobre mi cumpleaños dijo que no se había acordado, pero las personas normales saben que, hoy en día, existen mil formas de recordar esas fechas tan señaladas. Por ejemplo, y para no ir muy lejos, Facebook envía una notificación y un email con los cumpleaños del día entre nuestras amistades. Es evidente y obvio que ella vio en su teléfono ambas cosas, pero no le dio la gana de felicitarme porque no le había felicitado por su futuro encuentro con su ex y porque yo aún insistía en quedar un día durante su estancia en Madrid.

Añadiré en este punto, poco antes ya de concluir, que le ofrecí alojamiento por si lo necesitaba, que en mi casa tendría una cama y una habitación para ella sola si lo consideraba oportuno (eso fue allá por febrero de 2016), y ella me lo agradeció… ya han visto ustedes cómo.

Avanzó julio y ya ni siquiera me escribía, así que opté por ser sensato y dejarla en el lugar que le correspondía. La bloqueé en Instagram, Facebook y Whatsapp y me quedé más ancho que largo.

Livemocha, una ventana extinta para conocer gente nueva

Hace aproximadamente un año y medio encontré una página web que permitía a sus usuarios practicar y mejorar un idioma con ayuda de nativos. Como eso suele ser una oportunidad interesante para ayudar y conocer gente nueva, me di de alta y comencé a ver su funcionamiento. Se llamaba Livemocha, y hablo en pasado porque ya cerró (por motivos desconocidos).

La forma de funcionar era sencilla. Había que crear un usuario, rellenar unos pocos datos y comenzar a corregir los ejercicios que los otros usuarios hacían, en este caso en español. De esa forma, a veces era posible conocer gente a través de mensajes privados, y eso me gustó porque siempre creo que es bueno tener la mente abierta, siempre y cuando uno tenga la libertad para hacerlo.

De esa manera, casi de forma instantánea, comencé a enviar y recibir mensajes de personas de todas partes del mundo interesadas en mejorar su nivel de español, algo que a mí particularmente me llena de orgullo (y satisfacción, que diría el rey emérito). De todas las personas que se pusieron en contacto conmigo, trabé buena amistad especialmente con 3. Todas ellas chicas, y todas ellas de diferentes partes del mundo.

Sin embargo, y por diferentes causas que analizaré en entradas posteriores, todas estas amistades han terminado. Debo admitir que yo tengo mi parte de culpa, es evidente. A mí me gustaría llevarme bien con todo el mundo pero eso es imposible. Tengo una personalidad muy marcada y un carácter bastante fuerte. Eso no quiere decir que yo sea una persona poco tratable, al contrario, pero tengo mis ideas y las defiendo hasta la extenuación.

Pronto tendré las 3 historias publicadas, todo es cuestión de dejar que fluya la inspiración.

Páginas web donde conocer gente y mejorar nuestro nivel de idiomas

Hace tiempo vengo usando algunas páginas web en la que es posible conocer gente de otras nacionalidades y mejorar el nivel de idiomas gracias a la práctica con nativos. En mi caso particular, me viene muy bien para practicar inglés, pues no considero tener un nivel alto y siempre viene bien tener conversaciones a diario, aunque sea por escrito, para no olvidar palabras o usos gramaticales del idioma en cuestión.

Yo voy a aconsejar dos páginas web, ninguna mejor que otra, ambas con pros y contras, y en las cuales he conocido gente de todas partes del mundo interesadas principalmente en mejorar su nivel de español o iniciarse en el mismo, aunque también he conocido gente con ganas de hacer nuevas amistades.

  1. InterPals: a nivel de página web está muy bien creada, más parecida a una red social donde conocer gente de todas partes incluyendo nuestros intereses en cuanto a idiomas pero también pudiendo incorporar fotos para darnos a conocer de mejor forma. Hay usuarios de prácticamente cualquier parte del mundo aunque, por desgracia, proliferan los scammers con perfiles, principalmente, de Africa y de Estados Unidos. La comunidad es bastante grande y se puede aprender o mejorar cualquier idioma.
  2. Livemocha: esta página web está más enfocada al aprendizaje y mejora de idiomas, con ejercicios de distintas dificultades que otros usuarios nativos corrigen. Sin embargo, el funcionamiento de la misma es bastante penoso, y creo que su mala adaptación para el uso en dispositivos móviles hace que, muchas veces, la gente no escriba mensajes. Lo mejor suele ser intercambiar el número de whatsapp. Tampoco aparecen las fotos de los usuarios aunque estos las pongan, y los perfiles aparecen muchas veces incompletos.

Antiguamente usaba una bastante interesante, donquijote.org, pero me parece que hay una evidente falta de mantenimiento en la sección de penpals y es muy pobre a nivel funcional.