Tinder apesta a bots, no conviene pagar por la versión Gold

Pues sí, Tinder apesta a bots y creo que no conviene pagar por la versión Gold. Es posible que otros usuarios de la famosa red social para ligar opinen otra cosa. Yo respeto eso, pero quiero dar a conocer mi experiencia. He aprovechado también para leer en internet lo que otras personas han vivido. Y también he podido hablar con amigos que usan o han usado Tinder. Y sinceramente, creo que algo huele mal.

Yo me di de alta en Tinder en noviembre de 2016. Entonces adquirí mi actual teléfono, un iPhone 7, con capacidad suficiente para todo tipo de aplicaciones. Decidí usar una famosa aplicación de citas para conocer chicas de Madrid y alrededores. Puse mis fotos, las mejores que pude (no soy Brad Pitt), y escribí una descripción sencilla pero clara.

Durante todo este tiempo, hasta hace mes y medio, solo coincidí con 2 chicas (likes recíprocos, por así decirlo). Una no llegó a escribir nada, y la otra me dio miedo desde el principio. Decía en su descripción que no quería “chicos con mochilas emocionales”. Me habría gustado saber el tamaño de la suya, pero fue una coincidencia breve. Hablamos un poco sobre Tinder, la dificultad de establecer conexiones. Y me vino a decir algo así como que mi perfil era muy flojo. Hoy le encuentro un sentido a aquella extraña conversación.

¿Qué cambió hace mes y medio? No estoy muy seguro, la verdad. Quizás fue el hecho de percibir un detalle del que no me había dado cuenta hasta ese momento. De repente pensé que la imagen de los likes, me gusta o como sea, es una imagen muy pixelada del perfil de la persona que ha dado al corazón verde. Y probé a ver si era capaz de encontrar dichos perfiles a ojo.

Y fui capaz, jajaja. Vaya que si fui capaz. Acertaba sin problemas. Ahí llegó la primera conexión y los primeros mensajes. Una chica que solo mostraba su espalda. Todo muy cordial y educado al principio. Luego, la chica desapareció. No creo que yo dijera nada inapropiado, pero lo acepté y seguí probando suerte.

¡Bingo! Segunda conexión en poco tiempo. Una chica de 37 años de Madrid. Todo muy bien, mucho jajaja, mucho jijiji y todo fluyendo. Sin que yo dijera nada inapropiado, desapareció. Eso ya empezaba a mosquear. Al poco, una nueva conexión, esta vez una chica de 40 años de Madrid, doctora especializada en oncología. Igual que la anterior, todo muy bien. Mucho jajaja, mucho jijiji y todo fluyendo. De repente, deja de escribir. Claro, cuando son varios casos todos similares, uno se da cuenta de que las casualidades NO existen.

Seguí probando y de repente veo que una chica a la que di yo like, acepta. De Madrid, 44 años y con una bonita foto en su perfil. Saludo educadamente y me responde educadamente pero me dice que es muy bajita, que mide 1.65. Bueno, no veo yo el problema. En mi perfil tengo puesto que mido 1.90, tengo las piernas largas pero no es relevante. Cortésmente le digo que la diferencia de altura no es problema, que es mejor una buena conversación. Deja de escribir y a los dos días deshace el match.

Pues qué queréis que os diga, pero apesta a MIERDA de la gorda. El análisis lo hago no solo por esto y por mi no creencia en las casualidades. Resulta que hace 2 años estuve dado de alta en el servicio de pago de Meetic durante un mes. Yo usaba el servicio gratuito pero por mi cumpleaños me ofrecieron un mes con todos los servicios. Acepté y me puse a probar. Contacté con algunas chicas/mujeres. Y había algo raro. El comportamiento era, a grosso modo, muy parecido al de las chicas/mujeres de Tinder. La única gran diferencia es que las de Meetic parecían alanfabetas.

A mí me gusta escribir bien y me gusta que me escriban bien. Puedo aceptar alguna falta de ortografía. Pero una cosa es eso y otra que una chica supuestamente española escriba como si hubiese nacido en la zona más profunda de África y hubiese llegado a España hace 2 meses. Eso sí, como decía, al poco de haber empezado a escribir, desaparecían. Curioso, sin duda. ¿Casualidad? Me temo que no.

¿Son bots? Yo tengo pocas dudas, creo que lo son. ¿Qué gana Tinder usando bots? Que la gente pague por la versión Gold. Actualmente, un mes cuesta 32.99 euros. Cuantos más meses, menos cuesta la mensualidad pero más pagamos en conjunto. La versión Gold nos permite, entre otras cosas, saber quién da LIKE en nuestro perfil. No hay que dejarse la vista para intuir quién puede ser esa persona. Nos permite aparecer primeros en las búsquedas, podremos conocer gente de todo el mundo, etc. Ahora bien, ¿cuántos perfiles reales hay?

Ya para terminar, comentaré un caso verdaderamente llamativo. Había una página, parece ser que ya no existe, que se llamaba Model Meet. Ya os podéis hacer a la idea qué iba. Tú, simple y vulgar mortal, ibas a conocer “modelos” buenorras que se morían por conocer gente con “corazón” que las apreciara más allá de su “físico”. Como reclamo no está mal, ¿verdad? Pero seamos sinceros, eso solo sucede en sueños. Yo me di de alta, sentía curiosidad. ¿Y qué sucedió? A los pocos días tenía unos 30 mensajes de diferentes “modelos” buenorras que se morían por conocerme. A ver, no soy Quasimodo pero tampoco soy Brad Pitt.

Las modelos se juntan con gente bien: futbolistas famosos, actores famosos, deportistas famosos, etc. Yo no tengo ninguna de esas cualidades. Soy una persona normal y corriente. Así que me puse a averiguar. El dueño del sitio aseguraba que eran modelos reales. Los que habían pagado aseguraban que era una estafa, que las chicas no existían. Siempre tenían tendencia a desaparecer, incluso algunas en el último momento: antes de la primera cita.

Yo no tengo problema en pagar por algo. Pago por mi teléfono, mi coche, mi internet. Pero si pago por algo, quiero que ese algo sea bueno, con una calidad que se corresponda a lo que he pagado. Si pago 730 euros por un iPhone 7, quiero un iPhone 7, no un Nokia 3310. Si pago 120 euros al mes por fibra óptica, televisión y telefonía móvil, no quiero ADSL, 3 canales de tv y llamadas limitadas. Luego, si pago 33 euros por conocer gente en Tinder, quiero conocer gente real, no perfiles falsos o bots.

Famosas feas: Jennifer Love Hewitt (segunda parte)

Yo no tengo claro lo de esta mujer. Resulta que Jennifer Love Hewitt sale en una serie de televisión y todo el mundo se enamora de ella. Aparece en cualquier acto público y sucede más o menos lo mismo. Pero en cuanto aparece en algún momento de su vida privada, todo el encanto desaparece. Dicen que es mal de amores, y yo puedo entender que eso te quite un poco el sueño y alguna cosa así, pero por favor… dentro de poco podrá hacer de fantasma en su serie ‘Entre fantasmas’ y lo peor de todo es que no necesitará ningún tipo de maquillaje para interpretar el papel.

Jennifer Love Hewitt

La sonrisa de Lindsay Lohan

Está claro que la fama no siempre trae cosas buenas. Entre otras cosas malas, suele siempre haber una nube de fotógrafos/paparazzi alrededor del personaje en cuestión que retratan cualquier cosa. Si, además de eso, el famoso tiene malos hábitos, como fumar o cosas peores, las fotos tendrán resultados aún más negativos. En el caso de Lindsay Lohan, que tantas entradas tiene en mi blog, casi cualquier fotografía es negativa si antes no ha pasado por Photoshop. En este caso, alguien se ha fijado en los dientes de la actriz americana y en el grave deterioro que han sufrido en los últimos meses. La sonrisa de antaño, blanca y radiante, se ha convertido en amarillenta y llena de manchas. Nada que no se pueda arreglar con unas buenas fundas de porcelana, pero estar así sin haber llegado a los 30 años es realmente triste.

Lindsay Lohan

Famosas feas: Lindsay Lohan haciendo surf

La verdad es que Lindsay Lohan empieza a tener demasiadas entradas en mi blog y eso es preocupante, pero es que viendo sus fotos merece que la mencione cada vez que puedo. De verdad que esta chica era muy guapa cuando tenía unos años menos y no se dejaba consumir por las drogas y el alcohol, pero ahora da un susto al miedo. Todavía no ha llegado a los 30 y ha sufrido una metamorfosis severa, y a peor. Cualquiera que vea esta foto en un día normal de su vida, mientras practica surf en la playa, puede pensar que ronda los 40. Haré una comparativa, es imposible evitarlo.

Lindsay Lohan

Lindsay Lohan en el verano de 2011.

Lindsay Lohan

Lindsay Lohan antes de su ‘digievolución’.

Famosas feas: Tyra Banks

Sí, es Tyra Banks. Sí, es una modelo. Sí, antes era guapa. Ahora… no sé bien cómo definirla. La cara es grotesca, fea, poco cuidada. Y el pijama que lleva es espantoso, pijama o lo que sea, chándal o llamémoslo X. Vamos, que parece un travesti. Y ya no se me ocurre más que decir, tengo la mente en blanco.

Tyra Banks

Tyra Banks en ¿pijama?

Tyra Banks

Tyra Banks en bikini.

Famosas feas: Anne Hathaway

Pues sí, me duele meter en esta categoría de feas a Anne Hathaway, pero es que a tenor de lo que se ve en la foto de abajo es imposible meterla en otro lugar. Si analizamos la foto, lo primero que destaca es su mirada, especialmente su ojo derecho, que parece mirar a otra dirección con respecto al izquierdo, como si de un camaleón se tratara. Lo segundo que llama la atención es el conjunto de su cara, sin maquillar, con tez pálida y pronunciadas ojeras. Si seguimos bajando, nos llamará mucho la atención el horroroso traje de baño que eligió para la ocasión, algo que posiblemente ni nuestras abuelas se habrían atrevido a ponerse. Pero quizás lo que más llama la atención es que el estrabismo no solo es en los ojos, sino también en los pezones. Están a diferente altura y con bastante diferencia, desconozco bien el motivo.

Anne Hathaway

Anne Hathaway en el mundo real.

Anne Hathaway

Anne Hathaway en un mundo virtual. Sí, es la misma chica que se ve en la foto de arriba.

Famosas feas: Mischa Barton en el supermercado

Lo de esta chica empieza a parecer preocupante. Sin maquillar y sin peinar no pasa de ser una más, una del montón, una chica feucha que ha tenido una mala noche y no ha dormido bien. No sabemos qué querrá hacer con tanto cajón de plástico, es de imaginar que querrá guardar la ropa de invierno o la de verano, solo ella lo sabe, pero cualquiera que se la haya cruzado por el supermercado no habrá reparado en quién es esta chica. Las comparaciones son odiosas, claro que sí, pero es preciso ver una foto de Mischa Barton en el supermercado y otra de Mischa Barton (sí, la misma Mischa Barton del super) en algún acto público, maquillada y peinada. Un cambio radical.

Mischa Barton

Mischa Barton en el supermercado.

Mischa Barton

Mischa Barton maquillada y peinada.