4 meses de Tinder Gold

Tinder GoldYa son 4 meses de Tinder Gold, ¿y qué valoraciones hago? Pues tiene sus ventajas y sus desventajas. Las desventajas también van con la versión gratuita, así que nada nuevo. Las ventajas son obvias: sabemos a quién le gustamos y podemos cambiar de ciudad/país. Las desventajas son las de siempre: mucho perfil falso o sin uso que nos escribe para no quitarnos las ganas de usar la aplicación.

¿He conocido gente interesante? La verdad es que sí, pero la proporción de gente a la que le gusto con gente que mantiene el contacto es muy baja. Actualmente tengo 307 matches. De esos apenas hablan 2 o 3 y tampoco con regularidad. He sacado algún número de Whatsapp que otro. Solo uno o dos puedo decir que han merecido la pena. La tasa de desaparecidas es muy alta, especialmente en la aplicación. La mayoría de las usuarias que quiere match conmigo usa Tinger Gold: sospechoso. La enorme mayoría no responden a un mensaje inicial de saludo o dejan de responder al segundo o tercer mensaje.

¿Merece la pena pagar casi 170 euros al año? Pues no lo sé, tengo mis dudas. No estoy seguro de que la gente no valga la pena, o de que haya tanto bot/perfil falso que al final es imposible contactar con personas. Me he movido por algunas ciudades y países del mundo gracias a la app. Rusia es una maravilla, llena de mujeres preciosas, desde los 20 hasta los 45 años. Pero apenas escriben. Muchas no responden al primer mensaje. También he probado en Bielorrusia y Ucrania. Más o menos lo mismo que en Rusia.

Luego está Sudamérica. Hay de todo, aunque la calidad del usuario no varía con respecto a otras apps. Por ejemplo, República Dominicana. Tiene chicas preciosas, jóvenes y mayores. Pero no sé qué pasa que al final siempre me terminan pidiendo dinero (a cambio de nada). Tengo que probar en más países sudamericanos, a ver si tengo más suerte. Y luego tengo que ver cómo me funciona estando en un país o ciudad en particular. Hay gente que solo quiere Tinder (o eso dice) para tener encuentros personales.

En España… jajajaja. No sé si decir todo lo que pienso y quedarme a gusto o si contenerme. Pero creo que lo haré de la siguiente manera. Expondré cómo me va en España con esta aplicación. Es mi ubicación actual, lógicamente. Tengo un like cada 3-4 semanas. Yo le doy a algún like cada semana, por probar. Nada de nada. Cambio a Rusia. Por ejemplo, Moscú. En cuestión de minutos ya tengo likes. Cuando tengo muchos y quiero parar, vuelvo a mi ubicación actual (Madrid) y la cosa se calma del todo. Jajajajaja. Patético.

Me ha resultado igual en países sudamericanos. Juzguen pues ustedes mismos. Pero es lamentable. Eso da para otra entrada, sin duda.

Tinder no me ofrece más perfiles

Tinder no me ofrece más perfiles. Eso me genera ciertas dudas sobre el funcionamiento de la famosa aplicación de citas. Tengo puesto en ajustes los rangos de edad más amplios, desde 18 a +55 y hasta 40 kms de alcance. Es decir, debería haber miles y miles y miles de perfiles de chicas/mujeres. Sin embargo, tras pasar unos 20, me sale lo siguiente:

Esto da una mayor sensación de inseguridad a la hora de pagar por Tinder Gold. Si a las primeras de cambio me quedo sin perfiles con los que interactuar, mal asunto. Quizás se trate de una invitación tácita para pagar y poder explorar otras regiones del mundo. El techo máximo de kms de alcance es de 160. Yo estoy en Madrid, así que ni siquiera llego a ciudades cercanas como Zaragoza o Valencia.

Es evidente que me interesa conocer chicas/mujeres de otros países. Pero no me gustaría sentirme empujado a ello. Solo en el área metropolitana de Madrid hay 6 millones de personas. Supongamos que la mitad son mujeres. De ahí, entre 18 y 99 puede haber 2 millones largos de chicas/mujeres. Muchas estarán casadas o con novio, y otras vendrán del extranjero a pasar unos días. Debería haber unas cuantas decenas de miles de perfiles solo en esta zona y con esos rangos de edad.

Me mosqueo. Sigo pensando si pagar o no. Quizás me lance, quizás no. De momento voy a seguir intentando averiguar quién le dio like a mi perfil hace ya unos días.

El último like en Tinder quería encontrar a su media naranja

Resulta que el último like en Tinder quería encontrar a su media naranja. Y obviamente he tenido que darle a la X de “No, gracias”. Siguiendo el post anterior, donde comentaba que Tinder apesta a bots, he llegado hasta el perfil de la mujer (ya en la cuarentena) que había sentido atracción hacia mí. Evidentemente no voy a dar datos de su perfil. Y mucho menos voy a poner su foto. Sí comento su edad y su deseo de encontrar lo que ella considera la felicidad.

¿Y qué ha pasado después? Que había otro like en cola. ¡Será posible! Y no doy con la chica en cuestión, porque aparentemente tiene gafas de sol, pero nada. Y me pico y sigo buscando pero no doy con ella. Y me pico y pienso si debo pagar por usar Tinder Gold. Al final creo que terminaré por morder el anzuelo y pagaré. Pero tengo claro que dejaré mis impresiones en este antiguo blog.

Por el momento trataré de ir dando al NO a todas hasta que vea un perfil parecido a la imagen pixelada del like. El caso es que también parece estar abrazando algo, posiblemente un perro, y parece estar en una playa. Entretenido es, de eso no cabe duda.

De todas formas, aclararé una última cosa. Si termino pasándome al Gold será por la posibilidad de eliminar el límite geográfico. Tengo en mente viajar el año que viene y creo que puede ser una gran idea. Siempre y cuando no me encuentre todo bots.

Tinder apesta a bots, no conviene pagar por la versión Gold

Pues sí, Tinder apesta a bots y creo que no conviene pagar por la versión Gold. Es posible que otros usuarios de la famosa red social para ligar opinen otra cosa. Yo respeto eso, pero quiero dar a conocer mi experiencia. He aprovechado también para leer en internet lo que otras personas han vivido. Y también he podido hablar con amigos que usan o han usado Tinder. Y sinceramente, creo que algo huele mal.

Yo me di de alta en Tinder en noviembre de 2016. Entonces adquirí mi actual teléfono, un iPhone 7, con capacidad suficiente para todo tipo de aplicaciones. Decidí usar una famosa aplicación de citas para conocer chicas de Madrid y alrededores. Puse mis fotos, las mejores que pude (no soy Brad Pitt), y escribí una descripción sencilla pero clara.

Durante todo este tiempo, hasta hace mes y medio, solo coincidí con 2 chicas (likes recíprocos, por así decirlo). Una no llegó a escribir nada, y la otra me dio miedo desde el principio. Decía en su descripción que no quería “chicos con mochilas emocionales”. Me habría gustado saber el tamaño de la suya, pero fue una coincidencia breve. Hablamos un poco sobre Tinder, la dificultad de establecer conexiones. Y me vino a decir algo así como que mi perfil era muy flojo. Hoy le encuentro un sentido a aquella extraña conversación.

¿Qué cambió hace mes y medio? No estoy muy seguro, la verdad. Quizás fue el hecho de percibir un detalle del que no me había dado cuenta hasta ese momento. De repente pensé que la imagen de los likes, me gusta o como sea, es una imagen muy pixelada del perfil de la persona que ha dado al corazón verde. Y probé a ver si era capaz de encontrar dichos perfiles a ojo.

Y fui capaz, jajaja. Vaya que si fui capaz. Acertaba sin problemas. Ahí llegó la primera conexión y los primeros mensajes. Una chica que solo mostraba su espalda. Todo muy cordial y educado al principio. Luego, la chica desapareció. No creo que yo dijera nada inapropiado, pero lo acepté y seguí probando suerte.

¡Bingo! Segunda conexión en poco tiempo. Una chica de 37 años de Madrid. Todo muy bien, mucho jajaja, mucho jijiji y todo fluyendo. Sin que yo dijera nada inapropiado, desapareció. Eso ya empezaba a mosquear. Al poco, una nueva conexión, esta vez una chica de 40 años de Madrid, doctora especializada en oncología. Igual que la anterior, todo muy bien. Mucho jajaja, mucho jijiji y todo fluyendo. De repente, deja de escribir. Claro, cuando son varios casos todos similares, uno se da cuenta de que las casualidades NO existen.

Seguí probando y de repente veo que una chica a la que di yo like, acepta. De Madrid, 44 años y con una bonita foto en su perfil. Saludo educadamente y me responde educadamente pero me dice que es muy bajita, que mide 1.65. Bueno, no veo yo el problema. En mi perfil tengo puesto que mido 1.90, tengo las piernas largas pero no es relevante. Cortésmente le digo que la diferencia de altura no es problema, que es mejor una buena conversación. Deja de escribir y a los dos días deshace el match.

Pues qué queréis que os diga, pero apesta a MIERDA de la gorda. El análisis lo hago no solo por esto y por mi no creencia en las casualidades. Resulta que hace 2 años estuve dado de alta en el servicio de pago de Meetic durante un mes. Yo usaba el servicio gratuito pero por mi cumpleaños me ofrecieron un mes con todos los servicios. Acepté y me puse a probar. Contacté con algunas chicas/mujeres. Y había algo raro. El comportamiento era, a grosso modo, muy parecido al de las chicas/mujeres de Tinder. La única gran diferencia es que las de Meetic parecían alanfabetas.

A mí me gusta escribir bien y me gusta que me escriban bien. Puedo aceptar alguna falta de ortografía. Pero una cosa es eso y otra que una chica supuestamente española escriba como si hubiese nacido en la zona más profunda de África y hubiese llegado a España hace 2 meses. Eso sí, como decía, al poco de haber empezado a escribir, desaparecían. Curioso, sin duda. ¿Casualidad? Me temo que no.

¿Son bots? Yo tengo pocas dudas, creo que lo son. ¿Qué gana Tinder usando bots? Que la gente pague por la versión Gold. Actualmente, un mes cuesta 32.99 euros. Cuantos más meses, menos cuesta la mensualidad pero más pagamos en conjunto. La versión Gold nos permite, entre otras cosas, saber quién da LIKE en nuestro perfil. No hay que dejarse la vista para intuir quién puede ser esa persona. Nos permite aparecer primeros en las búsquedas, podremos conocer gente de todo el mundo, etc. Ahora bien, ¿cuántos perfiles reales hay?

Ya para terminar, comentaré un caso verdaderamente llamativo. Había una página, parece ser que ya no existe, que se llamaba Model Meet. Ya os podéis hacer a la idea qué iba. Tú, simple y vulgar mortal, ibas a conocer “modelos” buenorras que se morían por conocer gente con “corazón” que las apreciara más allá de su “físico”. Como reclamo no está mal, ¿verdad? Pero seamos sinceros, eso solo sucede en sueños. Yo me di de alta, sentía curiosidad. ¿Y qué sucedió? A los pocos días tenía unos 30 mensajes de diferentes “modelos” buenorras que se morían por conocerme. A ver, no soy Quasimodo pero tampoco soy Brad Pitt.

Las modelos se juntan con gente bien: futbolistas famosos, actores famosos, deportistas famosos, etc. Yo no tengo ninguna de esas cualidades. Soy una persona normal y corriente. Así que me puse a averiguar. El dueño del sitio aseguraba que eran modelos reales. Los que habían pagado aseguraban que era una estafa, que las chicas no existían. Siempre tenían tendencia a desaparecer, incluso algunas en el último momento: antes de la primera cita.

Yo no tengo problema en pagar por algo. Pago por mi teléfono, mi coche, mi internet. Pero si pago por algo, quiero que ese algo sea bueno, con una calidad que se corresponda a lo que he pagado. Si pago 730 euros por un iPhone 7, quiero un iPhone 7, no un Nokia 3310. Si pago 120 euros al mes por fibra óptica, televisión y telefonía móvil, no quiero ADSL, 3 canales de tv y llamadas limitadas. Luego, si pago 33 euros por conocer gente en Tinder, quiero conocer gente real, no perfiles falsos o bots.